El millar de rostros que nos representan
Escrito por Iván R. Méndez | X: @ivanxcaracas   
Jueves, 21 de Mayo de 2015 01:53

altYo soy el número 000 en la obra "IDENTIDAD Venezuela en 1000 Rostros", por lo menos así lo propone al inicio (en un papel tipo espejo para reflejarme) el periodista y productor audiovisual  Gil Molina,

quien invirtió diez años de su vida en cartografiar a los 1.000 venezolanos más relevantes… para él. 

Es innegable que su visión y la mía se interceptan en docenas de rostros (Jacinto Convit, Belén Lobo, Juan Arango, Luis Ugalde, Carlos Andrés Pérez, David Concepción, Sofía Imber, Eugenio Montejo, Carlos Cruz Diez, Gabriela Montero y hasta Popy), pero se abre un abismo ante el rostro de personas que yo, como lector, percibo como saboteadoras de lo que para mí representa la venezolanidad: Tibisay Lucena (descubrí en estás páginas que es violoncellista de El Sistema); Hugo Chávez o Eleazar Díaz Rangel . 

Ese es el primer sacudón de la obra, el choque de percepciones . En las cientos de páginas que la integran hay personas que construyen a diario el país, ya que eso es  identidad, un sostenido esfuerzo para avanzar bajo un estado de ánimo y una cosmogonía únicos… pero también hay gente allí que ha trabajado, a conciencia, para borrar o reescribir esa identidad, que no dan la cara por el país… Ahora bien, mi crítica es tan subjetiva y cuestionable como la espontánea (Milagros Socorro así lo certifica en su prólogo) lista de Molina. Lo que no puede cuestionarse es que el libro se mueve muy bien en las entrañas de la Venezuela de la última década. Indico ese lapso de tiempo, porque seguro lo que somos se encamina hacia otra cosa, como sugiere Pino Iturrieta en su prólogo del libro-objeto, libro-fetiche bellamente editado, que viene en caja protectora y reclama un sitio central en la biblioteca que lo acoge. 

¿Cómo leerlo?

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IDENTIDAD Venezuela en 1000 Rostros
no es un tratado antropológico, el autor indica que es   “un libro concebido a modo de recorrido visual que mediante el registro fotográfico pretende documentar un perfil actual del país, al retratar a individuos célebres y anónimos que conforman una muestra emblemática de lo que somos como sociedad”… Ese viaje por los rostros de 1.000 venezolanos se puede hacer al azar. Abres el volumen, ves directo a los ojos al personaje, por ejemplo, Alirio Rodríguez,  y te detienes a meditar sobre su respuesta a la pregunta sobre nuestra identidad, “adolecemos de falta de optimismo, creemos lo que queremos conseguir”… 

Si luego te animas, vas al final del libro y encontrarás un perfil, un tanto frío, casi a lo Wikipedia, del venezolano que te sostuvo la mirada. Otra manera es trazarte recorridos personales: escritores, bailarines, comediantes, músicos y visitar a esos personajes y, quizá, la forma más activa de leerlo es imaginarte tus diez venezolanos emblemáticos y confirmar si están en esa instantánea de identidad y, de no estar allí vas al sitio web que complementa el libro y respondes a la pregunta “¿Qué venezolano es para ti representativo del país?” y puedes sugerir que lo agreguen, luego de argumentar porqué.. Socorro (972) lo resume así, “lo más relevante de este libro no es la composición del elenco sino la idea”.

Una última ruta es la sociológica, que empieza por las reflexiones de Elías Pino y sigue por las pinceladas que nos hablan del origen etimológico de la palabra Identidad;  los dos posibles orígenes  del vocablo Venezuela (vendría de “agua grande”, ya que así denominaban los indígenas al Lago de Maracaibo), entre otras.

El libro funciona y lo confirmas  cuando vas a la cacería de alguien relevante para ti y lo consigues, pero es mejor cuando vas a por la persona insoslayable (Johan Santana, Jesús Soto o Leo Reif) y no está allí… te llenas de rabia, cuestionas el método de selección de Molina, pero luego descubres que, gracias a este reto, ya estás trabajando en tu propia lista.

Un misterio

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Si la obra exalta la Identidad (y la define, siguiendo al DRAE como “conciencia que una persona tiene de ser ella misma y distinta a las demás”) me inquieta que las violinistas y gemelas de 13 años, Ana Gabriela y Ana Karina Rodríguez Borges, ocupen dos páginas a todo color, pero un solo número para ambas: el 225. Seguro una razón tendrá Molina, quien nos relata en su introducción que algunos venezolanos fueron  identificados con su número icónico: Carolina Herrera con el 212 . Mirla Castellanos, “la primerísima”, con el 001 . José Antonio Abreu con el 122 ,  por el 12 de febrero, Día de la Juventud y día en que funda El Sistema. Maritza Sayalero 079,  año que fue coronada como la primera Miss Universo del país.

La comunidad de los 1.000

Identidad Venezuela en 1000 rostros  se prolonga en Internet, en el sitio: http://www.proyecto-identidad.com . Este proyecto es ideal para generar una comunidad global sobre venezolanos interesantes (famosos y anónimos), crear concursos e invitar a la gente a postular sus personas emblemáticas (yo sugerí a Leo Reif , venezolano presidente del MIT). Molina cuenta que le tomó diez años crear este universo y recorrió medio país en el 2003 preguntándole a la gente sobre cuáles eran las personas más representativas del país… Y obtuvo 659 nombres, nada mal para empezar. Lo demás fue llamar, escribir, perseguir, fotografiar y dar con los fondos para producir este artefacto que nos permite movernos, en segundos, por el país vivo, que late bajo nuestros zapatos y que pocas veces nos detenemos a conversarle… Al final del viaje quizá aprendas ( o sientas) quiénes somos, Gil asegura que “aprendí que la identidad es algo que no se posee sino se reconoce y también que, como sociedad, hemos crecido pensando de manera más individual que colectiva”… Eso sí apresúrate a consultarle, no sea que nuestra identidad cambie, ya que en el ambiente se sienten los rasgos que desliza el historiador Elías Pino (269), “… quizá la mudanza suceda, o se perfila, cuando las criaturas de la misma identidad comienzan a hacer preguntas en torno a su pertenencia a ella, o a sentirse incómodos por vivir en su regazo, o simplemente desembuchar cuestiones que habitualmente no forman parte del repertorio de sus inquietudes”

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Le doy las gracias al autor por presentarme a las hermanas Rodríguez Borges (225), la alpargatera Juana Villegas (016); la panadera Flor Sánchez (019); la cocinera de Chuao, María Liendo Morá (149); el tallista Monche Silva (420), entre otros... y le sugiero  deslice en la web las opiniones que recogió en sus conversaciones con los  retratados,  y así conocer las ideas que los recorrían al momento del disparo fotográfico…




Sobre el libro

IDENTIDAD Venezuela en 1000 Rostros,

Gil Molina. Proyecto Identidad, 2014. 810 pp.

Peso: 2 kilos 100 gramos

Web (aquí lo compras) : http://www.proyecto-identidad.com


@ivanxcaracas

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