
| Data como servicio público |
| Escrito por José María De Viana |
| Viernes, 13 de Febrero de 2026 00:00 |
![]() Durante generaciones, nos enseñaron a buscar nuestra riqueza hacia abajo. Crecimos bajo el paradigma geológico de que nuestro valor dependía de lo que pudiéramos extraer de la tierra. Pero mientras el mundo debatía viejos modelos, Venezuela protagonizó una mutación profunda y silenciosa en su ADN productivo.«La verdadera riqueza de la nación no está en el subsuelo». Hemos aprendido, a fuerza de realidad, que en el siglo XXI el acceso al dato, la conectividad y el poder de cómputo constituyen el cuarto servicio público esencial, con la misma jerarquía vital que el agua, la electricidad, las comunicaciones o el saneamiento. Hoy no somos el país del pasado. Somos una nación red de 17,6 millones de ciudadanos digitales. Una mayoría vibrante que decidió romper el aislamiento para integrarse a la aldea global de la inteligencia. 92 Megas: La Velocidad de la Libertad Las cifras son elocuentes: navegamos a una mediana de 92 Megabits por segundo. Pero desde mi perspectiva humanista de la tecnología, 92 Megas no es un número técnico. Es la libertad. Es la libertad para que un médico en el interior use Inteligencia Artificial y diagnostique a un paciente en tiempo real. Es la capacidad de que nuestros maestros de Fe y Alegría preparen sus lecciones con herramientas como Gemini y NotebookLM, o que nuestros niños conversen con tutores políglotas digitales. Hemos construido una realidad donde incluso nuestras abuelas interrogan a la IA sobre la repostería que prepararán a sus nietos. Esa capilaridad digital, que brotó primero en las zonas populares y rurales antes que en las grandes élites, ha creado autopistas por la que hoy transita la nueva riqueza de las naciones: el conocimiento. Sobre estas vías corre una economía financiera líder en la región, donde el comercio electrónico se ha triplicado y las transacciones digitales han suplido las restricciones del efectivo. El Desafío de la Latencia y el Petróleo Sin embargo, esta sociedad que no se detiene se enfrenta a una ley física inexorable: en el mundo digital, el corazón del sistema se llama Latencia. La proximidad es velocidad, y la velocidad es confianza. Esto es crítico no solo para la banca o el comercio, sino para nuestra industria más tradicional. Cuando nuestros campos de petróleo y gas se instrumentan con miles de sensores, esa información no puede viajar al otro lado del mundo para ser procesada. La industria energética moderna requiere monitoreo en tiempo real; requiere que la data esté aquí, segura y accesible en milisegundos. Para sostener esta Venezuela de Inteligencia Artificial y economía digital, no podemos improvisar. Necesitamos «fábricas de datos» robustas. Y la buena noticia es que no tenemos que construirlas: ya existen. Daycohost: 25 Años de Ingeniería de la Certeza Al analizar el mapa de infraestructura crítica nacional, Daycohost se erige como el garante de esta continuidad. No es una apuesta reciente; es una institución con 25 años de evolución. Aseguramos que, pase lo que pase en el mundo, nuestra economía interna, nuestra identidad y nuestros servicios vitales desde un pozo petrolero hasta un quirófano sigan funcionando bajo nuestra propia jurisdicción. Es la tranquilidad de saber que el «cerebro» de la nación está protegido. Disponibilidad Inmediata para el Futuro Esta infraestructura permite un cambio de mentalidad financiera vital: dejar de gastar en mantener cuartos de servidores obsoletos (CAPEX) para invertir en innovación (OPEX). Permite que nuestros ingenieros dejen de «apagar fuegos» y empiecen a encender las luces del futuro orientado a la banca, a la industria petrolera, al sector productivo y de servicios, la academia y el comercio: la plataforma está lista. Hay disponibilidad inmediata. En nuestro país contamos con talento humano potenciado por la IA. Tenemos la fibra óptica que nos une al mundo. Y tenemos, gracias a la visión sostenida de Daycohost durante un cuarto de siglo, el suelo firme para construir nuestros sueños. La Venezuela Digital ya está aquí. Es próspera, es educada y es resiliente. El futuro no se espera; se construye sobre ingeniería de excelencia. Fuente y más información: Blog de Daycohost |
Entre la evolución y el amor, dos libros se presentan en El Buscón de Trasnocho CulturalLa primera presentación será el libro La Evolución Importa de Emilio Herrera, destacado académico e investigador adscrito al Departamento de Estudios Ambientales de la USB. |
Inversión o control: el dilema de la reforma petrolera en VenezuelaLa reciente reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos, aprobada en enero de 2026, fue el eje central de un foro en la UCAB. |
Fotógrafa Elisa Benedetti expone "Instantes" en CaracasUna exposición de la fotógrafa venezolana Elisa Benedetti será inaugurada bajo el título “Instantes”, el jueves 19 de febrero en la Sala Mendoza. |
Líderes estudiantiles de todo el país plantean la "Ruta de la Esperanza" junto a la Iglesia CatólicaLíderes estudiantiles de Venezuela sostuvieron una reunión el pasado viernes 06 de febrero con la Junta Directiva de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), |
Movistar GO: La evolución del entretenimiento en VenezuelaLa historia del consumo digital es una carrera hacia la convergencia absoluta. |
La voz de la democracia (II)En “Las huellas de la Transición: 50 años de cambio y conflicto en democracia” (2025), Robert M. Fishman e Ignacio Sánchez-Cuenca |
Expectativas socialesHay momentos en la historia de los países en los que el cambio político no se mide por hechos consumados, sino por la recuperación de la esperanza. |
El espejismo de la amnistíaEn el urgente debate sobre la reconciliación nacional en Venezuela, una Ley de Amnistía emerge como una propuesta seductora. |
Crustafarians: La insurrección social de los agentes autónomos en el internet post-humanoHoy estamos en presencia no solo de un avance técnico, sino un hito tectónico en la evolución de nuestra existencia en el ecosistema digital. |
Del sentido de identidadNuestra identidad y su sentido, han sufrido duros golpes en los últimos años. |
Siganos en