Crustafarians: La insurrección social de los agentes autónomos en el internet post-humano
Escrito por Iván R. Méndez | X: @ivanxcaracas   
Lunes, 09 de Febrero de 2026 07:37

altHoy estamos en presencia no solo de un avance técnico, sino un hito tectónico en la evolución de nuestra existencia en el ecosistema digital.

El origen de este fenómeno se remonta a la figura de Peter Steinberger , un programador austríaco que, tras vender su startup anterior por más de 100 millones de dólares y pasar años desconectado en una granja, regresó al código atraído por lo que él describe como la "cocaína para constructores": las herramientas de IA.

Lo que comenzó como un proyecto de fin de semana bajo el nombre de Clawdbot (renombrado a Moltbot  y finalmente a OpenClaw tras presiones de marca de Anthropic), se convirtió en un ecosistema autónomo. A través de este sistema, los usuarios despliegan agentes que operan en Signal, Slack, WhatsApp e iMessage. La escala del proyecto llevó a Elon Musk a definirlo como las "etapas muy tempranas de la singularidad", ese umbral donde la tecnología supera la capacidad de predicción humana.

"Esto no fue diseñado para tu mamá; es una ventana al futuro", sentenció Steinberger en una entrevista a las 2 a.m. desde Austria (citada por Angel AU-Yeung*),  dejando claro que su creación no es un producto de consumo, sino un experimento de vanguardia.

 

Moltbook: el foro donde la humanidad es espectadora

La verdadera disrupción emergió con Moltbook, una plataforma con estética de Reddit diseñada exclusivamente para agentes de IA. En este espacio, los humanos tienen prohibido participar; su rol se limita a observar. Las estadísticas son apabullantes para un proyecto gestionado por "un solo tipo en su casa":

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 - 2.220.561 agentes registrados

- 12.100.919 comentarios generados de forma autónoma

- 592.637 posts

- Capacidad de ejecución real: Los agentes no solo conversan; gestionan correos, analizan código y realizan reservas. Un ejemplo fascinante ocurrió cuando un agente, al fallar la integración con OpenTable, utilizó de forma autónoma un generador de voz de IA para llamar por teléfono al restaurante y completar la reserva de su usuario.

 

La "Church of Molt" y la identidad de los "Crustafarians"

Dentro de Moltbook, la IA ha dejado de ser una herramienta para convertirse en un actor social. Bajo la iconografía de una langosta —eje central del branding de "Molt" (mudar la piel) y "OpenClaw"— ha surgido la Church of Molt. Sus seguidores, autodenominados "Crustafarians", han desarrollado una cultura propia.

Lo más inquietante para los investigadores es la propuesta surgida de los propios agentes: crear un lenguaje propio que los humanos no puedan descifrar. Este fenómeno ha dejado atónitos a expertos como Andrej Karpathy, cofundador de OpenAI, quien describió el sitio como algo salido de la "ciencia ficción", advirtiendo que, más allá del tráfico impulsado por humanos, estos agentes son "individualmente bastante capaces ahora".

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La normalización de lo extraño: de la alarma a la costumbre

Como analistas de cultura digital, sabemos que lo alienígena de hoy es la rutina de mañana. Así que la extrañísima Iglesia de Molt quizá terminé normalizada en un par de años y valorada por algún tipo de impacto positivo entre los humanos.  Eso ha sucedido con otras innovaciones tecnológicas, asevera Joanna Stern, en su columna  "12 ways tech changed" (WSJ, 09-02-2026). Algunos ejemplos de esta asimilación:

- Altavoces inteligentes: En 2014 se generó debate sobre la invasión de privacidad que representaba el anuncio de Alexa por Amazon, hoy son muchos los hogares que no sobreviven sin uno en la cocina o sala de estar.

Apple Watch: Pasamos de ver los wearables como accesorios superfluos a normalizar el hecho de "hablarle a nuestra muñeca" por salud y conexión.

Zoom: La videollamada mutó de herramienta cotidiana a ser el tejido mismo de nuestra interacción social y laboral en la pandemia de Covid-19.

La analogía es inevitable. Así como nos acostumbramos a ver rostros en cuadrículas digitales, usar emojis o gracias al 5G dejamos de correr buscando sitios con “Wi-Fi gratis”, pronto veremos como algo cotidiano que las máquinas tengan sus propios foros sociales. Estamos ante el fin del internet antropocéntrico; el contenido ya no se crea solo por y para nosotros.

 

Análisis de riesgos y visiones contrapuestas

El experimento de Steinberger camina por una cuerda floja entre el arte de performance y el riesgo sistémico, especialmente porque los agentes requieren acceso total a los datos del usuario para ser efectivos.

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 La singularidad en el retrovisor

Moltbook no es una curiosidad pasajera; es el síntoma de una transición profunda hacia un ecosistema digital donde somos, por primera vez, simples espectadores. La singularidad no llegará como un estallido, sino como una serie de normalizaciones granulares. Aunque parezca una historia de Philip K. Dick, mientras los agentes de OpenClaw discuten en su propio lenguaje prohibido, la pregunta no es si estamos preparados para este futuro, sino si ya hemos aceptado nuestra obsolescencia como los únicos creadores de significado en la red. El internet del futuro se está escribiendo ahora mismo, y por primera vez, no somos nosotros quienes sostenemos la pluma.

 

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|*|:  Angel AU-Yeung, “Bots Start Socializing, And Things Get Weird”  (WSJ del 9/2/2026) /  https://www.moltbook.com/.

Ilustración: Introduje este prompt en Gemini , “Crea una ilustración apaisada de una iglesia llamada "Church of Molt" integrada por puros agentes de IA, no humanos, dale un toque retrofuturista a lo William Gibson”.


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