Autocuración por Internet
Escrito por Esther Dyson   
Jueves, 22 de Abril de 2010 06:14

altLa  atención de salud en Estados Unidos está experimentando un fenómeno interesante y totalmente independiente de lo mucho que se habla sobre los cambios en el sistema de seguros del país: las personas están empezando a hacerse cargo de su salud e intentando evitar la posibilidad de necesitar atención en primer lugar. Del mismo modo que hace mucho las computadoras centrales institucionales quedaron substituidas por las personales, ahora se está haciendo lo mismo con los instrumentos institucionales e individuales en materia de salud: no para tratar enfermedades graves, desde luego, sino para la vigilancia y la prevención diarias.

Diversas tendencias están contribuyendo a que así sea.

En primer lugar, está resultando claro que muchos problemas de salud son autoinducidos. Esa idea en modo alguno es nueva, pero ahora resulta más fácil seguir la pista al comportamiento personal. Del mismo modo que podemos utilizar programas informáticos para gestionar nuestro dinero, podemos recurrir a diversos instrumentos informáticos para supervisar nuestro comportamiento y las estadísticas relativas a nuestro cuerpo.

Muchos de estos instrumentos fueron concebidos por sus autores para sí mismos. Por ejemplo, J. J. Allaire fundó la aplicación Lose it!, de iPhone para la pérdida de peso y pasó de 88 a 77 kilos y durante ese proceso consiguió 4,5 millones de usuarios. Como los fundadores de Homebrew Computer Club, un grupo fundamental de "monstruos" de la informática de Berkeley que se agruparon en el decenio de 1980, muchos comenzaron improvisando artilugios y más adelante comprendieron que habían dado con una oportunidad comercial.

Los instrumentos que utilizan comprenden desde podómetros/acelerómetros, que registran los pasos y el movimiento hasta registros del sueño, controladores del pulso y del corazón y también de la glucosa (principalmente para diabéticos). También hay quienes cuentan y calculan su consumo de alimentos. Así como podemos utilizar la computadora para gestionar nuestras finanzas, podemos hacerlo para administrar nuestro cuerpo.

Lo que se espera es que los datos nos ayuden a modificar nuestro comportamiento en la dirección correcta.

Los instrumentos sociales son aún más eficaces, en potencia, mediante la llamada "dinámica de juegos", es decir, que así como podemos ganar puntos colaborando con otros en videojuegos como World of Warcraft, así también podemos ganar puntos compitiendo o colaborando con nuestros amigos en materia de comportamiento saludable.

Imaginemos un club de salud que no nos amenace, sino que nos envíe un mensaje: "Juan y Alice te estarán esperando hoy a las 4:00 pm para que te unas a ellos en el levantamiento de pesas". O: "Tu equipo sólo tiene cuatro puntos menos que el equipo azul. Por favor, ¡ven a ayudarnos a ganar!" Un servicio ya existente en el que me propongo invertir, www.GetUpandMove.me, nos permite desafiar a un amigo: "Yo nadaré durante 50 minutos, si Alice corre alrededor de la manzana cuatro veces". Se expone el desafío en Facebook o Twitter y lo ideal es solicitar que nuestros amigos nos animen.

En este momento, ese mercado es incoherente, muy parecido al de los primeros tiempos de las computadoras personales. Las diferentes aplicaciones no hablan unas con otras.

Pero eso es lo apasionante: hay muchas empresas en sus primeras fases y que buscan, todas ellas, dinero y socios. No todas sobrevivirán; con suerte, algunas de ellas pueden fusionarse. Las que cuenten con una gran tecnología y pésima comercialización encontrarán a otras que tengan una tecnología pésima y una gran comercialización. Las empresas que tengan back-ends crearán interfaces a algunas de las aplicaciones principales.

¿Cómo se pagará todo eso? Al comienzo, los primeros que adopten esos instrumentos pagarán por la mayoría de ellos y los servicios directamente; otros serán patrocinados por los anunciantes. Estaría bien creer que serán eficaces, pero hasta ahora hemos tenido pocas pruebas de ello.

Más convincentes serán los datos compartidos por personas y recogidos por terceras partes. En algún momento, es probable que los empleadores, que están interesados en contar con empleados sanos y motivados y en tener menos gastos en salud (pero exigen un nivel menor de prueba que las empresas de seguros y los gobiernos) acudan, basándose en esas actividades de recogida de datos oficiosos y sus propios programas experimentales, lo que propiciará una mayor recogida de datos y en algún momento puede llegar a haber los suficientes para convencer a las empresas de seguros y los gobiernos a fin de que paguen también.

El Nacional


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