| Chávez - CAP: la lucha de los elefantes |
| Escrito por Alexander Cambero | X: @alexandercamber |
| Jueves, 06 de Octubre de 2011 05:43 |
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los espacios se fueron haciendo estrechos mientras fluían miles de ciudadanos dispuestos a rendirle el último adiós a uno de los líderes más trascendentes de su tiempo. Quizás su cuerpo embalsamado, refleje parte de nuestro drama. Es por ello que hemos tratado de escapar de sus naturales influencias para poder escribir con la mayor racionalidad posible. El no haber comulgado jamás con sus ideas, evita que lo glorifiquemos automáticamente. Gracias a ello, podemos debatir ampliamente sin tener que rendirle cuentas al sentimiento que busca aminorar las culpas. No queremos que estas reflexiones, tengan la confabulación de los adulantes de ocasión, que nos quieren vender la nacarada historia de un hombre sin grietas. Que jamás cometió errores sino que se transformó en el paladín de la democracia. Tampoco la de aquellos que lo pintan como un crótalo de veinte cabezas infernales, que expele veneno por sus colmillos; como un aventajado alumno de Satanás. Ambas posiciones tiene el sesgo del fanatismo como inspiración para describir la verdadera dimensión del nacido en Rubio. Sostenemos que entre CAP y Chávez existe una línea histórica imborrable. Hugo Chávez sale del anonimato irrumpiendo contra un gobierno electo democráticamente y que era dirigido por un hombre carismático de gran arraigo popular. El oscuro sargento no pudo derrocarlo en aquel 4 de febrero de 1992. Sin embargo, sembró una semilla que prendió en la creciente insatisfacción ciudadana, pudiendo sustituirlo paulatinamente en el corazón de los de abajo. Millones que amaban a Pérez le pusieron los cuernos con la novedad. Cambiaron los valores democráticos para perseguir la huella de un trasnochado soñador de embustes kilométricos. Quien amamanta la pesadilla que padecemos hoy, fueron las malas políticas con programas neoliberales que ponían hambre en los platos humildes. La mecha que incendiaba el bosque estaba en los estómagos vacios de millones de venezolanos, que creyeron en una esperanza que los transformó en esclavos de su destino. El desplome de Carlos Andrés comenzó cuando Chávez nacía políticamente, es un hecho tan interesante, que sostenemos: Que Chávez logra cautivar al grueso mundo de los descontentos por qué le disputó los pobres al presidente Pérez. Seguramente de haber sido otro el mandatario, el episodio de la intentona golpista no habría tenido el mismo impacto. Es lo que académicos alemanes llaman: Der Kampf der Elefanten, es decir la lucha de los elefantes. Estos enormes paquidermos combaten en el mismo terreno hasta destrozarse; Chávez y Pérez desde el punto de vista político, disputaron el mismo escenario del carisma envuelto en la hoja del populismo latinoamericano. Ellos son el fruto de esa leyenda americana que anda en la búsqueda del hombre fuerte que los conduzca a través del camino de sus miedos. Aunque estén delimitadas sus fronteras, llenas de promontorios de odios desparramados a través del tiempo; ellos fueron elefantes que pastaron en la misma llanura. Aunque sus fieles se molesten con quien escribe, sostenemos que Carlos Andrés Pérez y Hugo Chávez son parte del pasado. Que ahora se impone en la nación una conducción con ideas nuevas que se mire en el espejo del futuro y no en el insistir en las duras refriegas del ayer. Venezuela no puede anclarse, recreándose con el ombligo para repetir las mismas viejas historias, que seguirían postergando nuestro despegue definitivo. El pasado no lo podemos cambiar, aprendamos de los múltiples errores que hicieron que nuestro destino cayera en manos de este régimen perverso. Por culpa de gestiones ineficientes que alimentaron la opción de un delirante. Se trata de futuro. De construirlo abriendo un nuevo ciclo en donde todos, incluido el mundo chavista de base, tengan las mismas oportunidades. Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla twitter @alecambero |
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