De transiciones y consejos
Escrito por Fernando Luis Egaña   
Lunes, 07 de Mayo de 2012 08:08

altLa mala salud de Chávez ha puesto de moda al tema de la transición. Y es natural. Primero porque la nueva fase de la variable oncológica parece ser de pronóstico reservado y segundo porque cuesta
entender la viabilidad de una hegemonía sin su hegemón.

Pero el tema de la transición tiene muchas caras; tantas, quizá, como las principales parcialidades en pugna con sus respectivas corrientes de opinión. La oficialista "oficial", digámoslo así, rechaza la mera consideración del asunto y en boca de Elías Jaua declara que no habrá transición sino reelección. Es el libreto para VTV...

Y la oficialista efectiva anda evaluando los escenarios y armando las estrategias. Comenzando por la dupla más poderosa del entorno o la integrada por los hermanos Castro Ruz, Fidel y Raúl. Para ellos, la transición necesaria es entre un régimen vene-cubano con Chávez a un régimen vene-cubano sin Chávez.

La clave estaría, desde luego, en que ese régimen tuviera visos de legitimidad, es decir pudiera estabilizarse, al tiempo que mantuviera intacta la subordinación gubernativa al castrismo. Acaso
esa no sea la transición que los narco-generales criollos tengan en mente, si es que tienen una que sea distinta al prototipo haitiano o panameño de tan ingrata recordación.

Para las variadas tendencias endógenas del chavismo, la transición ideal es aquella que caiga en sus manos y no en la de los rivales internos. Ahora todos juran fidelidad eterna al jefe único, y
así sería mientras se mantuviera en el poder, pero en caso contrario o el de la falta absoluta, las variadas tendencias se dedicarían a asegurar sus posiciones.

En la acera de enfrente, desde luego, la transición planteada es la resultante de la victoria electoral de Capriles Radonski el 7-0.

Más transición de gobierno que de régimen, si el entramado de éste permaneciera en funciones. Aunque esta materia no le quita el sueño a los estrategas de la Mud, erróneamente en mi opinión.

Otros en el espectro opositor se pasean por otras transiciones y le atribuyen al recién montado Consejo de Estado una importancia casi taumatúrgica al respecto. Así, el referido Consejo sería el "puente
institucional" entre lo que existe y algo nuevo y distinto que podría existir, en el que la férrea hegemonía sería flexibilizada en un camino hacia la apertura democrática.

No comparto tal parecer, entre otras razones porque ese Consejo fue montado no tanto con fines internos sino externos, vale decir, pensando en la imagen internacional de un régimen que está embalado por las malas o las peores para conservar el poder, preferentemente con Chávez pero también sin él.

Todo lo cual pone de manifiesto, una vez más, que Venezuela carece de institucionalidad real, que todo o casi todo depende de una sola voluntad y por ende de la falta de la misma, que los aventureros
de todas las raleas andarán en lo suyo a ver cómo quedan, y que a pesar de todos los pesares, debe redoblarse la lucha con miras al reto comicial de octubre y al acuerpamiento del país democrático.

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