La hija del cónsul
Escrito por Juan Pablo Guanipa V.   
Miércoles, 21 de Marzo de 2012 06:54

altEl valor de nuestras vidas está cada vez más en entredicho. Los venezolanos sentimos que nuestra existencia pende de un hilo. Cualquiera puede disponer de ella impunemente. ¿Cómo entender que el don más preciado que Dios nos ha dado pueda ser arrebatado en cuestión de segundos por alguien que toma la decisión de quitárnoslo? ¿Quién le da el derecho a ese alguien de decidir la muerte de otro de una manera tan vil y hasta simple?

Estamos expuestos al hampa que sale a diario a llenar las calles de terror, de robos, se secuestros, de muerte. Nos sentimos inseguros hasta de quienes tienen el sagrado deber de defender nuestras vidas y bienes: los policías. Esa profesión tan arriesgada, de tanto peligro, generalmente mal pagada, en muchos casos está representada por gente que no merece llamarse policía, lo cual nos obliga a valorar inmensamente a los que cumplen con su labor con entrega, mística y ética.

Que un policía muera en un enfrentamiento es algo inherente a la osada labor que realiza, pero que un ciudadano inocente muera a manos de un policía por razones vinculadas al dolo, al error, a la omisión, a la inexperiencia, es algo que no debe seguir pasando. Hoy le tocó a la joven Karen Berendique. Toda una vida esperaba por ella. Una vida truncada por la confusión, el desorden, el abuso o lo que sea. ¿Quién le da derecho a un policía a disponer de la vida de alguien porque el miedo hizo que ese alguien no atendiera a una llamada de alto?

El hecho ha tenido mayor trascendencia porque Karen es la hija del cónsul de Chile en Maracaibo. A él y a su familia solo la fe en Dios y el tiempo les ayudarán. Pero Karen es también la joven que asesinaron en una unidad de transporte escolar, o el muchacho que se compró un BlackBerry y lo mataron para quitárselo. Karen son los chamos del barrio Kennedy en Caracas, a quienes les arrebataron sus vidas de manera asombrosa. Ella son los niños que mueren por balas perdidas de un enfrentamiento entre bandas en cualquier barrio de Venezuela, o los muchachos a quienes les siembran drogas y armas y reportan como muertos en enfrentamientos que no se dieron. La vida sí vale, y mucho. Valga la de Karen para que estos hechos no sigan sucediendo en la convulsiva Venezuela de hoy. Cambiemos esta patria de la violencia por la patria de la paz.

Coordinador de Primero Justicia

www.laverdad.com


blog comments powered by Disqus
 
OpinionyNoticias.com no se hace responsable por las aseveraciones que realicen nuestros columnistas en los artículos de opinión.
Estos conceptos son de la exclusiva responsabilidad del autor.


Videos



Banner
opiniónynoticias.com