Legitimidad democrática contra legalidad autoritaria
Escrito por Alejandro Mendibe   
Viernes, 24 de Febrero de 2012 08:03

altCon  los resultados de las elecciones primarias del 12-F, la sociedad venezolana da muestras de asimilar el reto del siglo XXI. El triunfo de Capriles es representativo de una ciudadanía plural y conciente que se moviliza, para ganar legitimidad e impulsar un nuevo liderazgo nacional en ascenso, y para enfrentar y derrocar la legalidad implantada por Chávez en trece años de gobierno. Éste, prevalido del poder republicano, pretende mantener una legalidad, que ya da muestras de encontrarse desfasada y anacrónica con el interés nacional. Para comprender el nuevo escenario es preciso reflexionar sobre el dramático viraje del país operado desde finales del siglo pasado.

En la última década del siglo pasado, el Estado petrolero colapsó, primero, por los efectos demoledores del alza y caída de los precios del producto a partir de 1973, y segundo, por la pérdida de perspectivas y la falta de inventiva de las elites políticas que regentaban el poder.

La difícil coyuntura nacional aparece cuando la globalización se transformaba en el nuevo eslabón conquistado por la civilización planetaria, y mientras en Suramérica la legitimación democrática desplazaba la lacra militarista que afligía la región.

Afortunadamente para los venezolanos, Chávez llega al poder aceptando las normas democráticas pero pronto se fue alejando de ellas, confundiendo el proyecto nacional con lo personal, cayendo en un grosero personalismo.

Privilegia la legitimación externa ante la nacional, y aparece supeditado a la astucia de Fidel Castro, y a intereses geopolíticos contrarios a nuestra idiosincrasia, asimismo, falsea los valores históricos nacionales por los ideológicos partidistas. Todo ello, con la intención de convalidar una superestructura legal autoritaria que le permita la perpetuación en el poder. Evidentemente, la articulación de un partido burocrático gubernamental controlado desde la presidencia que utiliza el ejército para asfixiar toda manifestación de resistencia crítica al "comandante presidente" ha devenido en un poder sin base de sustentación ciudadana. Lo cual genera en la sociedad venezolana una acción de rechazo que se ha patentizado en diferentes intentos de organización que luego de superar una serie de errores y desaciertos, finalmente halla una respuesta contundente para superar al chavismo en las próximas elecciones del 7 de octubre.

Así, ante los elocuentes resultados presentes, tenemos razones para creer que la propuesta autoritaria y excluyente será derrotada por la candidatura de Capriles el próximo 7 de octubre, en representación unitaria y democrática de los altos intereses nacionales.


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