| Una propuesta para el proximo presidente: sáquenos de MERCOSUR |
| Escrito por Emilio Nouel V. | @ENouelV |
| Domingo, 26 de Junio de 2011 13:47 |
¿Qué beneficios económicos, comerciales o políticos reporta a los venezolanos el ingreso a Mercosur en las presentes circunstancias del país?
Pregunto de otra forma: ¿en qué nos perjudicaría no pertenecer a ese régimen de integración?A mi juicio, la respuesta a la primera interrogante es: ninguno; y a la segunda, en nada. Porque simplemente, para lo que necesitaríamos de esos países, no hace falta pertenecer a ese bloque. En cambio, si perteneciéramos a él, en estos momentos, nuestro sector económico nacional se vería perjudicado, si no hacemos una negociación adecuada. Y esto lo decimos, no por razones proteccionistas anacrónicas, sino por motivos eminentemente pragmáticos. Como se sabe, la iniciativa de fortalecer los lazos con los países que conforman ese esquema de integración partió del segundo gobierno del presidente Rafael Caldera, aunque en esa administración no hubo ninguna concreción en términos de compromisos formales de ingreso al bloque comercial. Sin embargo, a pesar de que los gobiernos de turno de los países mercosurianos aprobaron tal protocolo, éste debía cumplir, para su entrada en vigencia, con la aprobación de todos los parlamentos. Los de Argentina, Uruguay y Venezuela, lo aprobaron con premura; en cambio, el de Brasil tardó 4 largos años de dura discusión hasta obtener una votación favorable. De modo pues que el anhelo del gobierno venezolano de ingresar a Mercosur, no se ha producido, y el país, desincorporado definitivamente de la CAN, se encuentra en una suerte de limbo en ese ámbito de la integración regional. Aquí cabe entonces la pregunta sobre cuál camino recorrer en lo sucesivo, sobre todo, si pensamos en que en un año y medio, es muy probable que se instale un nuevo gobierno en nuestro país, y sea necesario tomar decisiones sobre estos asuntos. A pesar de no ser miembro de Mercosur, las cifras de nuestro comercio con esos países, en el último lustro, son dramáticamente elocuentes. Ha aumentado en cantidades inéditas. Pero es un camino de una sola vía. La balanza comercial es enormemente favorable a ellos. Nuestras exportaciones son deleznables, irrisorias, comparadas con las de ellos hacia Venezuela. El impacto que en la actualidad tienen para el aparato productivo nacional, en estado deplorable, es contundente. El sector agrícola y agroindustrial es el más perjudicado, agravado con la competencia desleal que hace el gobierno, al aprovechar todas las ventajas impositivas, cambiarias y los subsidios en las importaciones que realizan las empresas estatales. Como mercosurianos, los aranceles de importación para los productos agrícolas se reducirían en un 40% en relación con el nivel que se tenía mientras estuvimos en la CAN. En tal sentido, la competencia para los venezolanos, en caso de ingresar a un Mercosur, por cierto, en permanente discordia y estancado, será letal, si no se realiza antes una negociación adecuada, lo que, lamentablemente, no se ha hecho; no sólo por impericia e ignorancia, sino también porque las razones que se han impuesto son de naturaleza eminentemente política. Y el tema de Mercosur entraría en estas reconsideraciones, no descartando que en un futuro se inicie una nueva negociación. Mientras esto ocurre, mantendríamos nuestra condición de miembro asociado, y el intercambio se haría en tanto que tal. Las relaciones políticas serán, como es tradición, las más cordiales y respetuosas, en el marco de la cooperación regional. Ser miembro de Mercosur en los términos en que ha sido pactado por el gobierno actual no tiene sentido y es contrario a los intereses de la República. Todo el comercio que sea necesario con esos países lo realizaremos, y esperamos que se incremente, bajo condiciones equitativas. Es muy probable que los dislates gubernamentales cometidos en la última década, paradójicamente, estén abriendo a Venezuela nuevos derroteros económicos internacionales que apunten al objetivo, no pocas veces frustrado, de engancharnos de la mejor manera posible en la globalidad. |
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