Importancia del periodismo cultural
Escrito por Delsy Mora | @delsynn   
Viernes, 08 de Mayo de 2026 03:40

altEn los últimos años la cultura ha dejado de ser percibida como un conjunto de Bellas Artes para entenderse como un sistema complejo de significados que define la identidad de los pueblos.

No es simplemente una sección de entretenimiento en los medios digitales o los pocos impresos, sino el punto entre las creaciones artísticas y los pueblos.

Bien la definió nuestro gran poeta Aquiles Nazoa quien entendía que la cultura no reside exclusivamente en las Bellas Artes. Para él, la verdadera cultura era la capacidad del ser humano común para transformar su realidad con ingenio. No veía a las comunidades como simples receptoras de cultura, sino como las fuentes originales de la misma.

Para Manuel Briceno Guerrero, la cultura se refiere a un grupo de la comunidad que comparte experiencias comunes que moldean la manera en que sus integrantes entienden el mundo.

En este contexto, el periodismo cultural  surge no sólo con función informativa, sino como un instrumento educativo. Su importancia está en su capacidad para democratizar el acceso al conocimiento y ubicarlo como eje transformador capaz de incidir en nuestra sociedad.

 

El periodismo cultural más allá de la reseña

Tradicionalmente se ha confundido la divulgación cultural con las carteleras de las instituciones públicas o de las secciones de farándula. Pero, el verdadero periodismo cultural se fundamenta en la “mediación”, según Jorge Rivera ( 1995) debe ser entendido como un espacio de reflexión que dota de sentido a la sociedad, por ejemplo, al analizar una obra, una manifestación, etcétera; el periodista no sólo describe, sino que conecta al ciudadano con su realidad.

El periodismo cultural actúa entonces como contrapeso ante los contenidos vagos de las grandes industrias culturales del espectáculo; así mismo, salva y rescata la diversidad cultural y fomenta un pensamiento crítico frente a la civilización del espectáculo, tal como la llamó Mario Vargas Llosa ( 2012) y donde postula que la cultura contemporánea ha degenerado en un nuevo entretenimiento global y banal donde divertirse es la pasión universal.

El periodismo cultural para el escritor peruano, ha sucumbido al amarillismo y a la búsqueda de audiencias rápidas. Este planteamiento de Vargas LLosa sigue vigente pues se continúa priorizando lo visual, la inmediatez y lo superficial.Esta premisa también coincide con el filósofo coreano Byung Chul Han, ganador del Premio Princesa de Asturias( 2025) al afirmar que la cultura se ha degradado al nivel de trivialidad, la idea es pasarla bien, huyendo del aburrimiento a toda costa. La ha llamado la “sociedad de la transparencia”.

Al mismo tiempo para Byung somos turistas que consumimos fragmentos culturales de cualquier lugar, todo se vuelve consumible, una extensión de la productividad y hemos olvidado el sentido de los ritos y los mitos sustituyendo todo por una comunicación digital acelerada sin crear vínculos reales.

Cuando el periodismo cultural visibiliza está validando la cultura como una herramienta poderosa, tal como ya lo ha afirmado Martín Barbero, el reconocimiento de las identidades culturales es un paso previo para el ejercicio pleno de la ciudadanía.

De tal manera que la transformación social ocurre cuando el ciudadano se reconoce como productor y promotor de cultura y no solo como un espectador pasivo.


El reportaje cultural

El reportaje cultural tiene una trayectoria que pudiéramos señalar en sus principios con la aparición del Papel Literario de El Nacional, igualmente son emblemáticos los reportajes culturales de el Universal, últimas Noticias y aquí en la región andina el Suplemento Cultural de la Nación: Espacio Siete.

Podemos igualmente, resaltar los reportajes culturales de Sofia Imber, Boris Munoz, (Prodavinci), Milagros Socorro (Feriado) y Nabor Zambrano (Formato Libre).

Los reportajes  de don Tulio Febres Cordero en su periódico El Lápiz, sentaron las bases del reportaje cultural merideño. Ricardo Gil Otaiza y José Manuel Quintero en Frontera, documentaron la transformación arquitectónica de la ciudad, rescatando del olvido casonas históricas y cementerios de valor como el del Espejo. Actualmente, los creadores de contenidos, como la página estatuas de Mérida llevada por el historiador Samuel Hurtado sigue esta tradición.

En Mérida el Diario Frontera fue el principal custodio de la memoria cultural merideña, luego se le sumó El Vigilante, el Diario de los Andes. Los pioneros de este tipo de reportaje son los periodistas: Livia Planas, Nilsa Rulfo, Adelmo Solarte, Igor Puentes, Jorge Puentes, Jesús Romero Anselmi y Judith Valderrama. También la sala de prensa de la ULA ha realizado reportajes muy acertados por ejemplo como el del Festival de cine en Mérida o el movimiento teatral, dancístico y coral en Mérida.

Han sobresalido  los reportajes del periodista Jorge Puentes, Premio Regional de Periodismo “Emilio Menotti Spósito”(2023) sobre el Tisure, los locos de san isidro, los negros de San Jeronimo, las velitas de Mucurubá, los vasallos de la virgen de la Calendaria, los indios Cospes de la Azulita, entre otros. Trabajos todos interesantes para la custodia y memoria del patrimonio inmaterial de nuestro estado.

De este modo, en un entorno de crisis, digitalización desenfrenada y global, el rigor del reportaje cultural permitirá ver que la cultura no será consumida como mercancía sino comprendida como el tejido que sostiene la identidad de una región. Mérida sigue siendo un laboratorio donde el periodismo histórico y cultural encuentra en el reportaje su mejor herramienta para resistir al olvido.

Actualmente el periodismo cultural y sus reportajes son de resistencia y cohesión social debido a la desaparición de los medios impresos y como repositorio de la memoria colectiva. Los reportajes realizados por el periodista Jorge Puentes, por ejemplo, sobre las tradiciones de Mérida anteriormente señalados no solo informan, sino que documentan y preservan procesos que de otro modo podrían perderse.

Algo que se puede observar en las plataformas  y en las RRSS es la cantidad de reportajes de los creadores de contenidos, bloggers y periodistas digitales que han venido a nuestro estado y han dejado sus impresiones con gran visibilidad.

Al visibilizar Festivales, Encuentros, Ferias del libro, Congresos y Circuitos, La arquitectura colonial o la gastronomía, la prensa impulsa el consumo de bienes culturales locales, fortaleciendo la economía de artistas y gestores que dependen de la convocatoria y los reportajes y refuerzan el sentido de pertenencia, permitiendo que el ciudadano se reconozca en sus propias historias.

Lo novedoso como el reel, podcast, el micro-reportaje y otros de igual interés, es que crean una experiencia inmersiva y al mismo tiempo se muestra cómo las comunidades organizadas han recuperado sus espacios.

Finalmente hay la necesidad de periodistas que no solo describan un evento sino que hagan investigaciones serias muy propio del reportaje para continuar conectando a la ciudadanía con la vida cultural del estado.

La transformación social a través de la cultura enfrenta hoy en día el reto de la saturación de la información y la hiperconectividad, donde lo mediático abruma. El periodismo cultural  propone un tiempo de reflexión de lectura que permite a los ciudadanos reconectar con las experiencias estéticas, con el arte, elemento esencial para cualquier cambio social.

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