| El Auriga délfico |
| Escrito por Juan Guerrero | X: @camilodeasis |
| Miércoles, 25 de Septiembre de 2013 15:30 |
Delfos todavía es una de las ventanas místicas por donde se accede al universo de lo inmaterial.
Nosotros que partimos para esta
Cerca del Parnaso, en Grecia, donde moran las musas, en el monte de Fócida, Delfos se abre como un inmenso santuario místico dedicado a la memoria de Apolo, el rectilíneo dios a quien la Pitia, la gran sacerdotisa griega, dedicaba sus oráculos. De Pitia deriva el término Pitón, serpiente o demone que trae el saber desde su hendidura debajo del trípode donde la sacerdotisa meditaba y entraba en trance. Para llegar a Delfos se accede pasando por una serie de lugares de amplios y majestuosos pinos. También por el estrecho de Corinto que aún, después de tantos siglos, conserva su imponente estructura por donde las naves transitan en su silencioso andar. Desde arriba los barcos se aprecian como diminutas presencias que lentamente pasan, enlazadas a las gabarras que las llevan amarradas a sus proas. El santuario délfico conserva todavía la extraña emoción de haber sido visitado por dioses, héroes y reyes. También por las sacerdotisas, los poetas y los amantes. Quizá también por algún pastor o un extranjero. Ahora los instrumentos, los utensilios usados alguna vez para predecir el futuro, otorgar saber y humildad, se conservan en el museo del lugar como reliquias de un asombroso pasado. Delfos todavía es una de las ventanas místicas por donde se accede al universo de lo inmaterial. Desde esa ventana que aún huele a pinos y olivares, se aprecia la silente presencia de un mar lejano y profundo. Debajo de la hendidura donde se sentaba la sacerdotisa, el pitón dejaba fluir sus emanaciones que adormecían y preparaban el trance para que la pitonisa balbuceara palabras que eran interpretadas por los sacerdotes. Todavía se continúa este rito sagrado y quienes hemos conocido el lugar sabemos que allí mora la luz que viene desde el Oriente para iluminar a quienes, como iniciados en el sendero del ars poética y el apocalipsis (revelación) viajamos un día para conocer los senderos de un sitio de presagios, donde la divinidad se aprecia en la quietud de los envejecidos pinos, olivares y el exquisito sabor de la vid que mantiene intacta su heredad como fruta incomparablemente ácida y a la vez dulcísima, sin semillas y de piel casi transparente. En su reposo, el museo conserva los vestigios de lo que alguna vez fue Delfos. La Esfinge de Naxios a la entrada del sitio, mantiene sus alas en reposo, esperando el momento para desplegarlas. A la izquierda se encuentra una sala semicircular. Una semi luz deja apenas ver la figura de tamaño natural que está al medio de la sala. Una verdosa imagen de un mancebo que en su quietud espera a su anhelado amo. Es el famoso Auriga o carretero. Tallado en bronce, de impresionantes rasgos. Su mirada reposada y serena deja entrever la majestad de quien alguna vez fue en lo humano el preferido de un noble. Pudo ser Anasilao o Cratístenes o Baltos o Polyzelos. Tampoco su tallador ha sido conocido pero sabemos por algunos detalles, sobre todo el de sus venas en el cuello, que pudo ser Pitágoras de Regio quien esculpió al mancebo, tan semejante a Dios y a todo aquello que refleje la trascendencia y lo sagrado. La historia de esta magnífica obra escultórica revela misterios. Desde la quietud del descanso en sus desnudos pies, el pliegue de su vestido. La serenidad del rostro mientras mantiene la tensión en el cuello donde se nota cómo palpitan sus venas. Y esa mirada iluminada que no puede ser atrapada. Lo que resta de esa imagen, después de haberla apreciado y observado durante más de tres horas, es una infinita voz que en el fondo de mi alma se ha quedado oculta y que en las altas madrugadas deja salir desde su silente hendidura, la palabra sagrada que aún anima a vivir, a amar y a esperar el nacimiento a la otra vida, esa cercanía a la voz antigua del hombre, tan humana, tan colmada de fe, esperanza y amor. (*) Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla / @camilodeasis |
Daycohost: Unidos en el duelo, inquebrantables en nuestro compromiso con VenezuelaA una semana de los devastadores eventos sísmicos que sacudieron a nuestro país el pasado 24 de junio, desde Daycohost alzamos nuestra voz como venezolanos profundamente conmovidos. |
Conindustria plantea una "Ley Puente" de hasta 5 años para acelerar la reconstrucción nacionalFrente a la compleja situación de contingencia provocada por los sismos que afectan al país, Venezuela requiere de mecanismos institucionales ágiles que superen las reformas burocráticas lentas. |
Cómo sobrellevar el después de los terremotos: algunas claves de Psicología UCAB“El terremoto físico pasa rápido, destruye muchas cosas, pero pasa. Mientras tanto, el terremoto psicológico y espiritual puede durar mucho tiempo. |
Movilnet activa mensajería de texto satelital gratuita en zonas afectadas de La GuairaEn el marco de la contingencia que afecta al estado La Guaira, la operadora estatal Movilnet, en alianza con el servicio satelital Starlink Mobile, |
Alianza DVC y Cáritas distribuye más de 10 toneladas de ayuda tras terremotos en VenezuelaEl Dividendo Voluntario para la Comunidad (DVC) y Cáritas Venezuela presentaron el primer balance de la campaña "Fuerza Venezuela", |
Venezuela la esperaFue su encomiable esfuerzo el que logró desbaratar la base de sustentación de este proceso político. |
Ser víctima de un paísVive en nosotros la angustia de no ser en verdad quienes somos y la pesadumbre de no ser dueños de nuestro propio destino. |
Guayana Esequiba: procuramos la restitución sin malcriadez diplomáticaEn este asunto litigioso hemos estado claros y conscientes que no se trata de una simple ilusión; sino de una determinación histórica con fundamento; |
El “misterio” de la EconomíaToda ciencia guarda algún misterio que estriba en un secreto al cual pocos pueden acceder en pos de su descubrimiento y reconocimiento. |
La peligrosa emboscadaNos preocupa el extremado fatalismo en que estamos cayendo. |
Siganos en