Por qué desconfía Latinoamérica
Escrito por Dora Fernández (El Nuevo Herald)   
Jueves, 03 de Septiembre de 2009 08:02

altLos analistas dicen que Venezuela es un país de tránsito cada vez más importante para la cocaína colombiana, destinada a Europa vía el oeste de Africa y hacia EEUU a través de México y el Caribe. Por otro lado en 2008 Perú, según la ONU, alcanzó un crecimiento del 4.5% en su siembra de hoja de coca


El tour relámpago del presidente Alvaro Uribe por Sudamérica para dar a conocer los objetivos del convenio con Estados Unidos, que le permitirá instalar hasta siete bases militares destinadas a contrarrestar el narcotráfico y el terrorismo en su patria, ha sembrado muchas suspicacias y temores que irían más allá de las declaraciones públicas.

El más extremado en sus expresiones fue Hugo Chávez, para quien constituye una amenaza de guerra a su liderazgo en la región, donde sus actitudes dictatoriales le han dado prestigio internacional. Mientras Lula ha pedido garantías respecto al ámbito y accionar de las tropas estadounidenses, los mandatarios de Chile y Perú sólo han optado por creer que se trata de un acuerdo enmarcado dentro de un territorio que no les corresponde.

Colombia lidera la producción de coca que inunda Norteamérica y Europa y el año 2003 registraba 28,000 asesinatos al año y más del 60% de los secuestros de todo el mundo, pero esa situación al parecer fue revertida e inclusive los miembros de la FARC se habrían reducido al 50%. Pero esto no significa necesariamente que la violencia haya cesado, aunque se diga que Bogotá es la capital más segura de América Latina.

Las estadísticas señalan que Colombia como Perú y Bolivia en conjunto el año 2007 produjeron 1,421 toneladas de coca, es decir, se incrementó el 40% en relación a la producción del 2006 según la Oficina Nacional de Política de Control de Droga de la Casa Blanca. Esto ocurre a pesar de que EEUU ha invertido alrededor de $5,000 millones en combatir el narcotráfico en la selva colombiana.

Estas cifras no hacen más que justificar la presencia de los norteamericanos que han encontrado una base estratégica en Colombia. Es un país con costas en el Pacífico y el Atlántico además de vecino de Venezuela, Ecuador y Perú, es decir, el eje estratégico para combatir el narcotráfico en una región donde también operan las FARC, que aún mantienen en su poder a secuestrados. Y es que la base aérea de Manta en Ecuador ya no podrá ser usada por EEUU debido a la negativa de su mandatario, Rafael Correa.

El presidente Obama ha sido enfático al asegurar que no ha autorizado la instalación de una nueva base militar y el gobierno colombiano sostiene que se trata de la renovación de un acuerdo ya existente similar al Plan Colombia, donde Estados Unidos invertirá $46 millones en la base militar de Palanquero, que servirá para ampliar la plataforma de aterrizaje, cerca del Puerto Salgar, en Cundinamarca.

La ampliación del convenio existente entre EEUU y Colombia ha logrado agitar las aguas en una región donde ya existen problemas de democracia, tal como lo dijo este año el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, y es que es evidente la influencia política del presidente Chávez en Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Cuba. En respuesta, este mandatario ha anunciado la instalación de bases ``de paz'' en Carabobo.

Los analistas dicen que Venezuela es un país de tránsito cada vez más importante para la cocaína colombiana, destinada a Europa vía el oeste de Africa y hacia EEUU a través de México y el Caribe. Por otro lado en 2008 Perú, según la ONU, alcanzó un crecimiento del 4.5% en su siembra de hoja de coca que ahora ascendería a 56,100 hectáreas. Esto representaría más del 36% del clorhidrato de cocaína que se produce en el mundo. Actualmente esta nación ocupa el segundo lugar como productor, pero si sus autoridades no toman sus providencias para el 2011 se convertirá en el líder del planeta.

as potencias siempre instan a los gobiernos de Sudamérica a asumir una actitud menos pasiva y priorizar la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, pero la crisis financiera que azota al mundo y que surgió en Norteamérica ya está afectando este continente, que se ha visto obligado a invertir sus reservas y esfuerzos en paliar los efectos de este desastre material que afecta la economía de los hogares de esta parte del orbe.

Si los países del primer mundo que poseen altos niveles de consumo de drogas pusieran su granito de arena para desarrollar proyectos alternativos que nos permitan erradicar el cultivo de coca en las naciones andinas, podríamos apostar por un planeta donde prevalezca la paz y el desarrollo.

(*): Periodista peruana.


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