| Oswaldo Oropeza: el compositor del ADN musical del venezolano |
| Escrito por Iván R. Méndez | X: @ivanxcaracas |
| Miércoles, 05 de Agosto de 2026 00:00 |
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Su compositor, Nieves Oswaldo Oropeza Peña, nació en Los Teques, un 5 de agosto de 1939. Traía la música en el ADN, pues sus padres fueron el arpista y agricultor Eusebio Oropeza Ochoa y Doña Cruz María Peña-. Antes de los 18 años, Oswaldo creó junto a Prisco y sus otros hermanos, el grupo Los Copleros de Miranda, que en 1959 se transformaría en Los Hermanos Oropeza. En 1963, acompañados por el actor y cantante falconiano Néstor Zavarce, conquistaron las navidades de Venezuela (¡y de algunas regiones de Colombia!) con el tema “Faltan cinco pa' las doce”. Vendrían otros éxitos, que hoy integran la historia musical del país, como “Fuego al cañón”, “El perico”, “Mamá donde están los juguetes” (cantada por Raquel Castaños) , “Tarde gris”, entre muchos otros. Oswaldo fue un exitoso productor musical y figura clave en la disquera Discomoda, no sólo en Venezuela sino en Latinoamérica. Nombres claves de la música popular lanzaron discos bajo la minuciosa producción de Oropeza Peña: Raquel Castaños, Anselmo López, Héctor Cabrera, entre otros. Además, Oswaldo era un arpista consagrado, al igual que Prisco. Su talento fue reconocido con premios como el Guaicaipuro de Oro, diversos discos de oro y su presencia eterna dentro de la venezolanidad. ¿Qué venezolano, tanto en el exterior como en el país, no sintoniza en radio o en streaming el tema “Faltan cinco pa' las doce” la noche del 31 de diciembre? En nuestra familia tuvimos el privilegio de crecer junto a sus hijas, Carolina, Miriam y Milagros ya que Miriam Monasterios, su pareja, era una de las mejores amigas de Eudorina Marcano Villegas, mi mamá. Ese vínculo musicalizó mi adolescencia, acompañándolo a Discomoda a la grabación de algún artista o a la casa de Alfredo Sadel en Carrizal, sin obviar las veces que recibimos en casa a talentos que venían del interior, como Anselmo López, que nos despertaba de madrugada afinando su bandola, o Rafael Mussett, llegado de Falcón. Como productor, Oswaldo recorrió el continente buscando talentos para el catálogo discográfico, incluyendo a Astor Piazzolla, con quien trabajó en Buenos Aires y de quién me dijo, “Ese hombre es impetuoso y está cambiando el tango hacia otros rumbos”, y tenía razón. Oswaldo era lector de Francisco Herrara Luque y afilado analista político, que le tomaba el pulso al convulsionado país de los noventa, donde luego de la defenestración del presidente Carlos Andrés Pérez, y posterior ceguera de las élites del país, se inició el resquebrajamiento de la democracia, que Oswaldo no vería caer, pues falleció en diciembre de 1998. Hoy, 5 de agosto, Oswaldo celebraría sus 87 años y recuerdo una aventura, compartida con él, que le costó una buena reprensión de mamá… Y es que estando cerca de celebrar mi decimotercer cumpleaños, llegó Oswaldo en su automóvil a nuestra residencia en Los Teques y me preguntó si quería viajar con él a Valle de la Pascua, que le iban a celebrar el cumpleaños ese mismo 5 de agosto y, como yo cumplía el 7, pues lo celebrábamos juntos. Yo sabía que no me darían permiso para irme con él, pues reparaba matemáticas en unas semanas y me esperaban noches de resolver problemas junto a mi hermano mayor y el libro del profesor Navarro. Así que subí al apartamento, recogí ropa, un cepillo dental y le dije al señor Oswaldo que sí tenía “el permiso”… Fueron tres días de música llanera y carne en vara en la casa, creo recordar, de la familia Felizola, donde de paso estábamos incomunicados, ya que se habían dañado las líneas telefónicas en la ciudad…regresamos de Guárico la nochecita del 7 de agosto, y no me esperaba una torta con 13 velitas, como mi terca memoria se empecina en reescribir, pero sí un regaño, que hace tiempo olvidé.
|*|: En esta foto, tomada en Colombia, están Oswaldo Oropeza, maletín en mano, Miriam Monasterios, Héctor Cabrera, Eudorina Marcano, Hugo Carregal, entre otros. |
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