| La continuación de la historia |
| Escrito por Alirio Pérez Lo Presti | X: @perezlopresti |
| Martes, 11 de Junio de 2024 00:00 |
|
y casi con vergüenza le señalo que no estoy interesado en comprarle. Con gran agilidad, me pone un collar contra el mal de ojo en el cuello, me coloca otro pequeño en la mano, y me regala un inmenso collar para mi esposa. Le explico que no tengo dinero para pagarle y asombrosamente me responde que lo sabe y que no debo cancelar nada. -Usted es un buen hombre-, me dice con un acento pronunciado, mostrando solo media docena de dientes a través de su sonrisa. - ¿Por qué me dice que soy un buen hombre? – le pregunto con curiosidad y sin vacilaciones. Como si hubiese ensayado la respuesta, contesta: -Porque es la única persona que no me ha despreciado. “Seguramente nos volveremos a ver y podrá pagarme”, me dijo cuando le señalé que no sólo no tenía plata, sino que mi avión partía en horas. Salí de la isla con una agradable sensación de sorpresa. Un señor arrugado y notablemente avejentado nos había regalado unas prendas sin esperar a cambio nada material. Imagino que ese desconocido estará satisfecho con saber que no me olvido una deuda y menos de una buena acción. Ya habrá tiempo para devolverle su gesto. En ocasiones, en mis viajes, pareciera que lo que ocurre fuese una puesta en escena de una obra de teatro que se va repitiendo una y otra vez, hasta el infinito. Lo que me asombra es que, haciendo una depuración de las experiencias vividas, la generosidad tiende a triunfar, lo cual no deja de parecerme raro. “Tal vez, creo, me parece o puede ser.” Son términos que me agradan. Disminuyen la dureza de una frase y dan pie a la posibilidad de aceptar como premisa que lo que pensamos y decimos no sea categórico, sino que se trata de una verdad a medias o una fatua mentira. Incluso se crea una paradoja, porque si decimos Tal vez, creo, me parece o puede ser con convicción y honestidad, la frase adquiere una claridad y convencimiento que puede remontar lo real. Escribir, lejos de parecerme algo que requiere un esfuerzo, se asemeja un poco con la acción del vendedor de collares, que no sabe si iban a ser de mi agrado, pero me los obsequia con una convicción total. Imagino que de eso se trata la relación que uno establece con las demás personas, incluyendo la que se genera con quien puede leer este texto…creo. Del gesto o el detalle, incluso de lo mínimo, de un punto, es donde se logra construir. Se pueden generar entramados, laberintos y castillos que se suceden uno tras otro, como en los complejos residenciales populares. De lo inmediato y preciso es de donde parte lo trascendente y universal. Cuando se trata de construir una secuencia de palabras que den sentido a lo que pensamos, no deja de ser prudente el permitirle un espacio a lo aparentemente absurdo, a la ceguera de escuchas y sordera de miras. Los callejones sin salidas pueden preceder amaneceres. La isla es tranquila y plácida. Precisamente eso nos recuerda que por acá pasan vientos y corrientes marinas pronunciadas. El equilibrio entre la pequeñez de la tierra en donde descansamos contrasta con la inmensidad del mar. Del Pacífico al Atlántico el cambio es tan desmedido que hasta se modifican los colores. Los mares, lejos de ser un gran conjunto, se convierten en una de muchas posibilidades. No existen los azules del Pacífico en estas aguas tranquilas. Aparecen tonos verdes que hacen de la gama de colores un asunto rudimentario. Hay colores que ni siquiera los puedo describir, porque creo que no los había visto antes. El viaje, bien sabido, es en realidad un recorrido que incluye hasta la distorsión de la percepción de los sentidos. Los absolutos se van diluyendo, haciendo que imaginación y realidad pierdan los límites y confluyan en un mismo lugar y a la vez en ninguna parte. Una vez, en un pueblo inventado, de gente inventada, se le ocurrió a uno de sus habitantes escribir una historia sobre la gente que le rodeaba, que en realidad no existía. La cuestión no pudo ser más grave cuando todos a quienes nombraba en su obra, se dieron cuenta de que la persona que los había creado no era real. Por un asunto relacionado con derechos de autoría, los habitantes del pueblo inventado demandaron al autor que se dedicaba a escribir sobre ellos, quienes estaban conscientes de su propia inexistencia y de la inexistencia del autor. El caso fue muy sonado y comentado en las redes sociales hasta que el hombre que escribía puso fin a su vida, haciendo que tanto él, como quienes le rodeaban desaparecieran, dejando doblemente aclarado que ni él ni quienes le rodeaban habían existido. Se desconoce la razón por la cual la noticia sigue circulando en las redes, toda Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla |
De Rugmi a los Troyanos: El arsenal que acecha a las empresas latinoamericanasESET presentó su último informe de telemetría sobre el estado del cibercrimen en América Latina, revelando patrones comunes |
Asobanca rinde tributo a Carlota Pérez, referente mundial en innovaciónEn el marco del tercer foro “Promoviendo la equidad y el liderazgo femenino”, la Asociación Bancaria de Venezuela (ABV) otorgó el Premio Laury de Cracco a la investigadora Dra. Carlota Pérez. |
SIDIS: El motor de IA que convierte datos en ventas llega al EY SummitSIDIS, la plataforma de gestión de datos fundada por venezolanos y premiada internacionalmente, anuncia su participación en el EY InnovEYtion Summit 2026. |
La atrofia del sueño venezolano: el colapso de 2 millones de emprendedoresEl ecosistema de emprendimiento de Venezuela atraviesa una de las involuciones más severas de su historia moderna. |
Yummy conquista el entretenimiento: Adquiere TicketmundoYummy, el gigante del delivery y la movilidad en Venezuela, ha oficializado la compra de la plataforma tecnológica de Ticketmundo. |
De magistrado a ministro: el poder sin límitesMario Vargas Llosa abre Conversación en La Catedral con una pregunta devastadora: “¿En qué momento se había jodido el Perú?” |
La palabra vs la des-democratizaciónEl informe anual sobre la salud global de la democracia que prepara y difunde el Instituto V-Dem (“Unraveling The Democratic Era?”, 2026) ratifica ingratas sospechas. |
De los locos de carreteraAlgo más que una disciplina académica, la política es un hecho social ineludible. |
Jóvito Villalba un político controvertidoCon mucha seguridad si se le preguntara a un joven y a uno no tanto, si sabe acerca de un venezolano llamado Jóvito Villalba, |
Las desgracias de algunos pueden ser beneficios para otrosUna frase algo manida pero repetida por los profesores de marketing, aunque algo grotesca y cruda, apunta al sentido de la oportunidad. |
Siganos en