| De una preocupante opacidad |
| Escrito por Luis Barragán | X: @luisbarraganj |
| Lunes, 06 de Octubre de 2014 01:37 |
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De una preocupante opacidad
Luis Barragán
Recientemente, acudimos - junto a otros dos parlamentarios y algunos periodistas - a la sede de Transparencia Venezuela para conocer e intercambiar impresiones en torno al Índice Anti-Corrupción del Sector Defensa 2013. La evaluación versó en torno a los riesgos de corrupción y vulnerabilidad en establecimientos de defensa de 82 países, convertida Venezuela en uno de los más preocupantes casos, siendo una excepción en la región latinoamericana, y que comparte la penúltima banda de medición con Uganda, Nigeria, Afganistán, Irak e Irán, entre otros.
El índice en cuestión (http://government.defenceindex.org/), contribuye a una mejor comprensión de los efectos devastadores del régimen sobre la institución armada. Resulta muy genérica, insuficiente y hasta inexistente la información relacionada con las adquisiciones de cualquier índole de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, sin que haya el indispensable control parlamentario, por no citar el principio constitucional de corresponsabilidad de la sociedad civil con el Estado en el ámbito de la seguridad y defensa nacional.
Más de las veces, señaló uno de los colegas diputados, hay idea de una contratación de armamentos o equipos bélicos, porque en otros países la prensa o el parlamento ventilan la negociación por una irrenunciable exigencia normativa. Para indicar un caso, Israel exhibe un nivel óptimo de transparencia en tan delicada materia, a pesar de encontrarse – algo consabido – en un duro conflicto con sus vecinos.
Ahora bien, frecuentemente se señala que la oposición no debe apuntar al desempeño castrense por dos motivos injustamente complementarios: por una parte, al país sumergido en otros problemas (desabastecimiento, inflación, inseguridad personal, etc.), simplemente no le interesa; y, por otra, el solo planteamiento del asunto hiere la sensibilidad de los militares. Vale decir, presuntamente no hay dividendo político alguno. Sin embargo, por las consecuencias que acarrea, tiene tanta importancia como los otros renglones de mediano y hasta bajo impacto en los estudios de opinión.
La opacidad del gasto militar, contrastante con el que incurren otros países que viven una abierta conflictividad, nos remite a una evidente vulnerabilidad en términos de seguridad y defensa nacional que no debemos soslayar. Y, en el marco del peculiar socialismo rentístico que nos agobia, compulsa una tendencia angustiosa hacia la descomposición de un elemento fundamental del Estado venezolano.
@LuisBarraganJ
La evaluación versó en torno a los riesgos de corrupción y vulnerabilidad en establecimientos de defensa de 82 países, convertida Venezuela en uno de los más preocupantes casos, siendo una excepción en la región latinoamericana, y que comparte la penúltima banda de medición con Uganda, Nigeria, Afganistán, Irak e Irán, entre otros. El índice en cuestión (http://government.defenceindex.org/), contribuye a una mejor comprensión de los efectos devastadores del régimen sobre la institución armada. Resulta muy genérica, insuficiente y hasta inexistente la información relacionada con las adquisiciones de cualquier índole de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, sin que haya el indispensable control parlamentario, por no citar el principio constitucional de corresponsabilidad de la sociedad civil con el Estado en el ámbito de la seguridad y defensa nacional. Más de las veces, señaló uno de los colegas diputados, hay idea de una contratación de armamentos o equipos bélicos, porque en otros países la prensa o el parlamento ventilan la negociación por una irrenunciable exigencia normativa. Para indicar un caso, Israel exhibe un nivel óptimo de transparencia en tan delicada materia, a pesar de encontrarse – algo consabido – en un duro conflicto con sus vecinos. Ahora bien, frecuentemente se señala que la oposición no debe apuntar al desempeño castrense por dos motivos injustamente complementarios: por una parte, al país sumergido en otros problemas (desabastecimiento, inflación, inseguridad personal, etc.), simplemente no le interesa; y, por otra, el solo planteamiento del asunto hiere la sensibilidad de los militares. Vale decir, presuntamente no hay dividendo político alguno. Sin embargo, por las consecuencias que acarrea, tiene tanta importancia como los otros renglones de mediano y hasta bajo impacto en los estudios de opinión. La opacidad del gasto militar, contrastante con el que incurren otros países que viven una abierta conflictividad, nos remite a una evidente vulnerabilidad en términos de seguridad y defensa nacional que no debemos soslayar. Y, en el marco del peculiar socialismo rentístico que nos agobia, compulsa una tendencia angustiosa hacia la descomposición de un elemento fundamental del Estado venezolano. @LuisBarraganJ |
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