Pobreza, nutrición y desarrollo
Escrito por José Gerardo Guarisma   
Jueves, 27 de Agosto de 2009 06:15

altDesde las primeras mediciones de la pobreza que realizara Benjamin Rowntree en la ciudad de York, a principios del siglo XX hasta los más refinados instrumentos desarrollados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el problema de la Pobreza siempre ha sido el de definir un estándar apropiado para medir la situación de privación y desventaja que sufre un determinado grupo de individuos. Las mediciones convencionales utilizan la Línea de Pobreza, basada en una cierta cantidad de dinero que se considera necesaria para satisfacer las necesidades básicas de un individuo representativo y, por extensión, su grupo familiar. También es habitual que se utilice el método de Necesidades Básicas Insatisfechas, el cual incorpora indicadores más detallados que el método de Línea de Pobreza.

Las cifras de personas que carecen de lo básico para sobrevivir con un mínimo que garantice un nivel elemental de salud son altas, como por ejemplo: más de 1.200 millones de seres humanos no tienen acceso a agua potable; 1.000 millones carecen de vivienda estimable; existen 840 millones de personas mal nutridas, de los cuales 200 millones son niños menores de cinco años, y 2.000 millones de personas padecen anemia por falta de hierro; 880 millones de personas no tienen acceso a servicios básicos de salud; y 2.000 millones de personas carecen de acceso a medicamentos esenciales. Para resumir, nada menos que el 80% de la población mundial vive en la pobreza. Cabe destacar que la falta de salud no es ni causa ni efecto de la pobreza, es un componente más de la misma, un hecho sustancial a ella y un parámetro que, quizás como ningún otro, ayuda a identificarla.

Es de hacer notar que las naciones más pobladas de la Tierra, son también las más pobres, pero no en recursos. Los países más ricos del mundo, como son el caso de Finlandia, Noruega, Portugal, Alemania, Estados Unidos, etc, no cuentan tal vez con ciertos recursos muy necesarios como los tienen las naciones pobres, (en el caso de las naciones nórdicas europeas tienen varios meses de invierno y noches largas, lo que implica un clima no apto para la agricultura y entonces no cuentan con una agricultura manejable y barata). En el caso de Estados Unidos por ejemplo, no cuenta con un clima propicio para elaboración de caña de azúcar, mientras que Bangladesh, Vietnam, India, si lo tienen.

Un elemento vital para establecer dónde está la diferencia entre el desarrollo y el subdesarrollo, además de la educación, se tiene en la desnutrición. La desnutrición limita el potencial intelectual de una nación, al provocar un daño irreversible al desarrollo físico, mental y social de los niños, cuando está presente desde la concepción hasta el segundo año de vida. Y en el mundo de hoy, son los recursos intelectuales, más que los recursos naturales o físicos, los que cada vez con mayor frecuencia determinan el poder de una nación. ¿Cómo puede una nación competir internacionalmente cuando entre el 20 y el 50 por ciento de su población está intelectualmente comprometida? Ninguna nación puede darse el lujo de desperdiciar su mayor recurso: el poder intelectual de su gente. Sin embargo, precisamente es esto lo que está sucediendo en lugares donde el bajo peso al nacer es común, donde los niños no alcanzan su potencial real de crecimiento, donde las deficiencias de micronutrientes dañan permanentemente el cerebro y donde la anemia y el hambre a corto plazo limitan el rendimiento escolar. La importancia del tema de la Nutrición es simple: está estrechamente ligado con pobreza y desarrollo.

En consecuencia, la desnutrición es mayor en los sectores más pobres de la población. Hoy, no podemos dejar de sumar a dichas condiciones, el impacto de la crisis alimentaria a éste segmento tan vulnerable. Para el Banco Mundial, la crisis alimentaria puede implicar 7 años perdidos en la lucha contra la pobreza a nivel mundial, 22 países están en riesgo de padecer hambruna, 30 países presentan desequilibrios sociales, 100 millones de pobres están en riesgo de caer en pobreza extrema (30 únicamente en Africa), 862 millones de personas están expuestas a problemas serios de desnutrición, son 2000 millones directamente afectados en todo el mundo, y regionalmente hablando, 10 millones de personas en América Latina están en peligro de caer en pobreza extrema. Son cifras alarmantes, que deberían colocar a todas las naciones del mundo en un alerta global, en donde cada Estado desarrolle estrategias y políticas productivas que permita a la población el disfrute de una mejor calidad de vida.

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(*) Rector de la Universidad Bicentenaria de Aragua


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