La solución diplomática, lo que podría poner fin a la guerra en Ucrania
Escrito por Jonathan Benavides | @J__Benavides   
Miércoles, 06 de Abril de 2022 00:00

altLa guerra entre Rusia y Ucrania comenzó formalmente hace poco más de cinco semanas. 

Durante casi el mismo tiempo, los funcionarios rusos y ucranianos han estado intentando negociar.

Esas negociaciones han arrojado pocos resultados firmes hasta el momento, especialmente porque han continuado los bombardeos en las ciudades. Aún así, hablar importa. La diplomacia es la única forma en que esta guerra finalmente terminará, y el tipo de acuerdo que podría poner fin a la lucha parece mucho más claro que hace un mes.

En los primeros días de la guerra, las conversaciones progresaron poco. Ucrania parecía estar exigiendo un alto al fuego inmediato y la retirada de las tropas rusas. Rusia, sin embargo, tenía ideas bastante diferentes. Presentó algunas demandas agresivas. Entre ellos estaban: la neutralidad de Ucrania y la ausencia de membresía en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN); la llamada “desmilitarización y “desnazificación”; la protección del idioma ruso dentro de Ucrania, y que Ucrania reconozca a Crimea como parte de Rusia y reconozca la independencia de Donetsk y Lugansk, las dos regiones del este de Ucrania a las que Vladimir Putin y el gobierno ruso había reconocido como independientes en vísperas de su invasión a gran escala.

En los últimos días han surgido algunos destellos de optimismo. Ucrania ha presentado propuestas serias, que se centran en un compromiso de neutralidad permanente y un acuerdo para no buscar la membresía en la OTAN, a cambio de garantías de seguridad. Según los informes, Rusia también ha relajado algunas de sus demandas anteriores, incluidas la "desnazificación", que tanto el gobierno ucraniano como algunos Estados de Occidente han calificado como una probable artimaña para el cambio de régimen, y la "desmilitarización", una señal de que los éxitos de Ucrania en el campo de batalla hasta ahora han empujado al Kremlin a posiblemente reconsiderar algunas de sus medidas más maximalistas.

Mevlut Cavusoglu, el ministro de Relaciones Exteriores de Turquía, que está ayudando a negociar las conversaciones, describió las discusiones a principios de semana pasada como “el progreso más significativo desde el comienzo de las negociaciones”. Pero estos son solo destellos de progreso, y es posible que no duren tanto. Rusia prometió la semana pasada “reducir drásticamente” la actividad militar alrededor de Kiev y Chernihiv, en nombre de la “confianza mutua”, aunque continuaron los informes de bombardeos en esas áreas. Algunos, incluidos funcionarios de EE.UU. y la OTAN , han expresado su escepticismo de que Moscú sea sincero y, en cambio, utilizan las conversaciones para ganar tiempo, de modo que pueda reagruparse y reenfocar su ofensiva, potencialmente en áreas en el este y el sur de Ucrania. Desde entonces, tanto Rusia como Ucrania han minimizado la seriedad de las conversaciones, incluso cuando las negociaciones se reanudaron el viernes pasado.

Y quedan enormes golfos. Quizás el problema más insoluble sea el futuro de la península de Crimea, que se anexó a Rusia luego del referéndum de 2014, y Donetsk y Lugansk, de los cuales Rusia y las milicias respaldadas por Rusia controlan prácticamente en su totalidad. Es poco probable que Ucrania acceda a rebanar su país. También es difícil imaginar que Rusia se conforme con menos territorio del que controlaba el día antes de su invasión en Febrero pasado.

Surgirán otros problemas, y las concesiones y propuestas pueden cambiar dependiendo de los desarrollos en el campo de batalla. La perspectiva de un acuerdo de paz rápido entre Ucrania y Rusia sigue siendo poco probable. Quizás el mejor caso a corto plazo es que ambas partes negocien un alto al fuego que incluya un marco para un acuerdo y luego trabajen los detalles con el tiempo. Pero la guerra continúa.
 

La probabilidad que la neutralidad ucraniana sea el componente central de cualquier acuerdo de paz

Es probable que una Ucrania neutral sea fundamental para cualquier acuerdo de paz. En términos generales, eso probablemente significaría que Ucrania tendría que aceptar seguir siendo una potencia no nuclear, abandonar sus ambiciones de unirse a la OTAN y renunciar a las instalaciones o tropas de la OTAN en su territorio, a cambio de algún tipo de garantías de seguridad. Ucrania ha indicado que sometería este tema a referéndum, que propondría cambiar la constitución para eliminar cualquier aspiración de la OTAN y aceptar un estatus de neutralidad permanente.

Tanto Ucrania como Rusia pueden encontrar algo aceptable en la idea. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, reconoció anteriormente que Ucrania en realidad no se unirá a la OTAN, pero por ahora Ucrania sigue comprometida con tener el derecho de aspirar a ser miembro de la Unión Europea. Rusia tiene lo que considera preocupaciones de seguridad legítimas acerca de que la OTAN está en sus fronteras, por lo que una Ucrania militarmente neutral también puede ser algo que Rusia podría aceptar, si mantener a la OTAN fuera de Ucrania y lejos de las fronteras de Rusia es un resultado que Putin podría manipular en casa. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo anteriormente que un acuerdo para una Ucrania neutral podría ser una "especie de compromiso".

Pero dependerá de los detalles. Ucrania se comprometió con la neutralidad tras la desintegración de la Unión Soviética; cada uno de sus alejamientos de la neutralidad fue generalmente en respuesta a lo que en Kiev consideraban amenazas o agresiones rusas. Ucrania abandonó formalmente su estatus neutral en 2014, después del referéndum de Crimea y el estallido del conflicto armado en el Donbas.

Putin también ha ido mucho más allá de las quejas de la OTAN, esencialmente con una narrativa que se interpreta como una negación de la condición de Estado ucraniano. Al comienzo de la guerra, exigió la "desmilitarización y desnazificación de Ucrania", un ataque que ha sido interpretado como un código para el cambio de régimen. En otras palabras, la posición maximalista de Putin para Occidente no cuadra realmente con aceptar la neutralidad.

Las pérdidas en el campo de batalla y la resistencia de Ucrania pueden haber cambiado el cálculo de Moscú. Pero eso no cambia el problema más importante: ¿Quién confía en Putin ahora?. Probablemente hubo al menos una docena de acuerdos internacionales que Rusia firmó con Ucrania que comprometían a Rusia a respetar las fronteras de ucranianas de Diciembre de 1991, sin embargo, el gobierno ruso no ha mostrado importancia en el cumplimiento de esas obligaciones.

Si Ucrania accede a un estatus neutral, es probable que quiera algunas garantías de que seguirá siendo así. Ahí es donde entra el resto del mundo, probablemente Estados Unidos y sus aliados. Según se informa, Ucrania ha propuesto a Rusia, Gran Bretaña, China, Estados Unidos, Francia, Turquía, Alemania, Canadá, Italia, Polonia e Israel como posibles garantes. Mucho depende de los riesgos que estos garantes estén dispuestos a tolerar, y si eso sería aceptable para Ucrania o Rusia. La solidez de estas garantías es importante. Si involucran a los aliados de la OTAN comprometiéndose a defender Ucrania en caso de que Rusia lance otra invasión a gran escala, eso sería muy parecido al pacto de autodefensa mutua del Artículo 5 de la OTAN en todo menos en el nombre. ¿Se permitiría a Estados Unidos u otros países de la OTAN usar la fuerza militar si se viola un acuerdo en la familia?. Eso, creemos, puede ser un puente demasiado lejano para los rusos en este momento.

Pero, dada la dureza que Putin ha mostrado en las negociaciones, será difícil para Ucrania aceptar la neutralidad sin algunas garantías de seguridad serias. Los mecanismos no militares, como las sanciones automáticas u otras penas, son una opción. Sumado a la incertidumbre que para Ucrania, todavía es arriesgado poner su destino en las promesas de potencias externas, especialmente aquellas como Estados Unidos, quienes, bajo algunos presidentes, han mostrado su propia voluntad de romper acuerdos internacionales.

 

Los grandes temas van a ser Crimea y el Donbas

En 2014, Rusia anexó la península de Crimea tras el referéndum en el cual la inmensa mayoría de población rusoparlante decidió su separación de Ucrania; también inició el conflicto armado en el Donbas al este de Ucrania con el alzamiento de los separatistas y las operaciones militares de las milicias paramilitares ucranianas del Batallón Azov. Desde entonces, Rusia ha apoyado a los separatistas en una guerra de ocho años con las fuerzas ucranianas.

Rusia ha insistido en que Ucrania reconozca a Crimea como parte de Rusia. Antes de la invasión de Febrero, el presidente Vladimir Putin reconoció dos regiones, Donetsk y Luhansk, como independientes, y el Kremlin ahora quiere que Ucrania haga lo mismo. Sin embargo, están pidiendo que esas "repúblicas" abarquen todos los oblasts, que es más territorio del que Rusia, o las milicias respaldadas por Rusia, controlan actualmente. Al menos en este momento, esta es una demanda insostenible para el gobierno ucraniano.

El gobierno ucraniano, sin embargo, respondió con algunas propuestas sobre cómo manejar estas regiones. En Crimea, ha propuesto que su estatus se resuelva durante los próximos 15 años, con Ucrania prometiendo no retomar la península por la fuerza mientras tanto. En las regiones de Donbas, Ucrania ha propuesto que Zelensky y Putin resuelvan el estado en conversaciones directas. Esas no son soluciones, pero las propuestas de Ucrania al menos sugieren una disposición a negociar. Para Ucrania, existen caminos políticos potenciales para abordar el estatus de estos territorios, incluida la implementación de referéndums con respaldo y observadores internacionales, para garantizar su legitimidad.

Rusia, sin embargo, puede estar tratando de forzar el tema en el campo de batalla, ya que ha indicado que ahora se centrará en las operaciones en el este de Ucrania. Esto puede ser, en parte, un reconocimiento de que sus esfuerzos nunca fueron tomar Kiev, pero también puede ser un intento de tratar de tomar más y más territorio en esta región para tratar de hacerse con una porción de Ucrania que se extiende desde la península de Crimea hasta los territorios del este. Aún no está claro si Rusia tendrá éxito, y qué tipo de devastación podría desatar para intentar hacer eso. E incluso si Rusia se apodera de estas áreas, es posible que los ciudadanos que quedaron atrás después de una ofensiva brutal no estén dispuestos a aceptarlo.

 

Desmilitarización, desnazificación y todo lo demás

Al comienzo de las negociaciones, Rusia presentó algunas demandas impactantes, específicamente la desmilitarización y la “desnazificación” de Rusia.

La desnazificación, como ya comentamos, para Occidente parecía en su mayoría un código para el cambio de régimen, ya que Putin ha vendido la guerra de Rusia en casa como una "operación militar especial" para salvar a los rusoparlantes, quienes, según él, estaban siendo perseguidos. Describió al régimen ucraniano como controlado por “nazis drogadictos”. Tampoco está claro qué significa exactamente la desmilitarización, pero muchos analistas alegan que podría significar límites en las armas ofensivas de Ucrania o el número de tropas. Pero la idea de que Ucrania renunciaría a su ejército después de ser invadida parece insondable, y la mayoría de los países neutrales mantienen ejércitos al menos para la defensa territorial.

Hay algunas señales de que Rusia puede estar aliviando esas solicitudes. El Financial Times informó el lunes de la semana pasada que un borrador de un documento de alto al fuego no abordaba esos problemas, y Zelensky dijo anteriormente que no discutiría esos términos con Rusia. Rusia también se ha opuesto a las políticas que considera que tienen como objetivo deliberado el idioma ruso y quería protección para el idioma. Zelensky ha dicho que Ucrania está dispuesta a discutir cuestiones sobre el idioma ruso en territorio ucraniano.

La esperanza es que algunas de estas demandas más extremas e inespecíficas desaparezcan, o que Rusia y Ucrania puedan encontrar algunas soluciones superficiales, como condenar a los neonazis, que serían suficientes. Eso dejaría las cuestiones aún espinosas de neutralidad y control territorial como las facetas clave de cualquier acuerdo.

Aquí, quizás, es donde entran en juego Estados Unidos, Europa y otros aliados. Occidente ha impuesto sanciones sin precedentes a Rusia, y es probable que el dolor se profundice con el tiempo. Estados Unidos ha señalado que está dispuesto a apoyar a Ucrania en sus negociaciones, pero el alivio de las sanciones también puede ser una palanca necesaria contra Rusia, cuanto más se prolongue esta guerra. Pero cualquier acuerdo estará determinado, al menos en parte, por lo que suceda en el campo de batalla. Y Rusia no ha dejado de hacer la guerra contra Ucrania, pero tampoco ha ganado.

 

  


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