Siria y la solidaridad fundamentalista del socialismo venezolano del siglo XXI
Escrito por Claudio Briceño Monzón | @CabmClaudio   
Viernes, 11 de Mayo de 2018 07:11

altLos países árabes luchan desde mediados del siglo XX, en pro de la liberación colonialista europea, lo que finalizó en una solidaridad transnacional

entre las naciones árabes, con la finalidad de afrontar controversias como la de Palestina y el acato económico occidental. El discurso islámico, ha utilizado un contenido nacionalista, antiimperialista, en una representación de acusación de injusticia, de la corrupción y del autoritarismo de las oligarquías existentes. El islamismo fundamentalista  se transformó con el tiempo en uno de los pocos canales disponibles de defensa y de reivindicación.

Los gobiernos de los países árabes en su mayoría son autoritarios, esto lo podemos corroborar, a través, del Programa de las Naciones Unidas, para el mundo árabe, en los diferentes Informes Sobre Desarrollo Humano Árabe, que se vienen publicando desde el 2002, los cuales son realizados por investigadores e intelectuales árabes, y exponen la realidad de estas naciones, donde solo algunas libertades están sistematizadas a toda la población, la conveniencia de las transformaciones democráticas tiene un correspondencia gubernamental, que suele cumplirse como un requisito estatal de transición representativa.

En los sistemas democráticos contemporáneos, la perspectiva que un Jefe de Estado–Presidente, dure más de medio siglo en sus funciones es inconveniente y hasta incoherente. La percepción histórica en el mundo nos enseña que la perpetuación de un presidente genera cansancio–frustración en la sociedad, creando el riesgo de consagrar el sistema democrático en una permuta a una modalidad autoritaria. Por el contrario, la alternabilidad en el ejercicio del poder es una situación fundamental de los regímenes democráticos. A veces se quiere anular la alternabilidad en el poder, con la excusa de la continuidad necesaria para desarrollar un gobierno revolucionario, que termine enquistándose en el poder, obstaculizando los cambios necesarios para satisfacer, las demandas de los diversos sectores de una sociedad, desde el marco laboral hasta la estructura demográfica por edades, que nos pueden servir para trazar los proyectos de desarrollo de una ciudad país–región; ya que nos permite saber si Damasco–Alepo–Siria; tienen una población joven–adulta–vieja; lo que nos faculta  a proyectar políticas en salud–educación y hasta percibir cual es el tipo de comportamiento de la mayoría de la población, que de seguro quiere mejorar sus condiciones de vida.

En democracia, hay un principio fundamental y es que la legitimidad política se consolida con la alternancia del poder político. Las elecciones en el caso de Siria, en donde los candidatos son presentados por los partidos dominantes deben ser autorizados por el Poder Ejecutivo para presentarse en el sufragio, ya que los candidatos de la oposición son proscritos e inhabilitados de la participación electoral. En Siria desde la llegada a la presidencia de Bashar al-Asad en julio de 2011, los opositores a su gobierno han sido reprimidos sistemáticamente por este, los cuerpos de seguridad controlan a la población en el marco de una crisis social y económica, con el 30% de la población en pobreza crítica y con índices de desempleo que rondan 25%. La represión sangrienta de la que han sido víctimas los sirios desde junio de 2011 no tiene comparación (Venezuela). Todo ello ha tenido como consecuencia la emigración de la población a los países fronterizos principalmente al Líbano y Turquía. Las protestas procuran reestablecer un régimen democrático y el final del mal gobierno de al-Asaad. La represión ha sido brutal por parte de los organismos encargados por vigilar por la seguridad gubernamental, haciendo detenciones arbitrarias, encarcelamientos, torturas asesinatos; sembrando un miedo en la población de manifestar en pro de sus derechos y libertades.

La Siria de Bashar al-Asad a diferencia de la Libia de Muamar Gadafi, ha contado con el apoyo incondicional de China y Rusia. Su coco preferido que es la confrontación con Israel, perdió vigencia al perder el apoyo de Turquía su principal aliada, igualmente perdió la ayuda de la Unión Europea quienes suspendieron su cooperación y han dictado sanciones contra las acciones violentas del régimen Sirio. El actual gobierno sirio ha recibido una serie de sanciones internacionales por la acción que ha tenido esta administración por reprimir violentamente las manifestaciones de protestas contra dicho régimen causando la muerte a más de 2000 personas y detenido a más de 15.000 sirios.  

La continuidad en el ejercicio del poder, no está referida solamente a la invariabilidad indefinida del jefe del poder ejecutivo, sino a la lucidez–capacidad que la sociedad por medio de los diferentes partidos, debe salvaguardar, en las diversas ofertas en las fracciones políticas, de acuerdo a las necesidades de la comunidad. No alternar la presidencia de un país, es afirmar que dicha nación carece de generaciones dirigentes capaces para desempeñar el control del poder del Estado.         

En los países árabes y la denominada Primavera Árabe, ha obligado a los presidentes de esta región, que lograron soportar esta crisis política–económica, dinamizar sus políticas logrando satisfacer las carencias económicas, practicando políticas que compense las exigencias de los distintos sectores de la sociedad. La reelección indefinida de un primer mandatario nacional, en estos países, ha sido una de las causas que estos gobierno terminen siendo estáticos, clientelares, corruptos y concluyan siendo víctimas de sus propias incoherencias políticas, así quieran imponer por la fuerza las condiciones de su mandato personalista dictatorial.

Estados Unidos, Francia e Inglaterra, lleva a cabo desde marzo de 2018, una campaña de bombardeos aéreos en Damasco y otras ciudades, creando una zona de exclusión aérea y de embargo de armas a Siria. Durante ésta crisis el gobierno venezolano ha mantenido una postura declarada internacionalmente en fuerte apoyo al gobierno sirio. La solidaridad entre Damasco y Caracas, no será por la reivindicación del sistema democrático muy cuestionado en ambos países, sino por el miedo por parte del gobierno socialista venezolano de no llegar al punto del aislamiento y de la posición de Siria, donde la controversia política interna pueda transformarse en una guerra civil que obligue la intervención del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la intervención militar de Estados Unidos y todos los países de la OTAN. El gobierno del presidente–candidato Nicolás Maduro, y sus seguidores políticos–militares, sin saber realmente la ubicación geográfica–geopolítica–histórica de Siria en el panorama mundial contemporáneo, hacen una campaña de solidaridad contra los bombardeos de Damasco, sin saber realmente cual es la situación de la mayoría de la población siria, que debe tener unos niveles de pobreza crítica y de escasez de alimentos tan elevados como los venezolanos. Los venezolanos tenemos suficiente con la economía de guerra en que nos tiene viviendo el actual gobierno, para pensar en bombardeos y guerras ajenas a nuestra realidad geográfica e histórica, no por ellos podemos tener una solidaridad suprema por el bien común de toda la población siria, pero de igual forma necesitamos mayor reciprocidad por parte de un presidente candidato que quiere ver en todo venezolano, que no sea de su partido de gobierno, como un enemigo de guerra, cuando realmente la guerra la ganaremos cuando logremos tener un presidente que mejore nuestra situación de vida y  en consecuencia la felicidad plena. 

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