Siria y Venezuela
Escrito por Alexis Aponte | TW: @alexisaponte14   
Martes, 17 de Abril de 2018 06:10

altLos últimos meses del presidente Donald Trump han sido bien agitados.

Culminaron la primera quincena de abril con el ataque a Siria efectuado el pasado viernes 13, y su no presencia en la Cumbre de Lima con la excusa de estar atendiendo y dirigiendo personalmente dicha incursión. 

La decisión tomada por los Estados Unidos tiene una relevancia en el contexto de la política internacional que no se puede soslayar. A pesar de las amenazas de Rusia, aliado incondicional de Siria y con bases militares en su territorio, el presidente Trump en tiempo record, acordó una alianza con el Reino Unido y Francia, e incursionaron con un masivo y quirúrgico ataque aéreo a instalaciones químicas, puertos y aeropuertos de Siria. 

El mensaje al presidente Putin y a sus aliados a nivel mundial fue contundente. Hay acuerdos que deben ser honrados, de lo contrario, deben asumirse las consecuencias políticas, militares y económicas. Entre esos acuerdos se encontraba, el no uso de armas químicas por parte de Siria, y la responsabilidad de Rusia de su cumplimiento. La rapidez con la cual se pusieron de acuerdo los tres países aliados y el factor sorpresa en el ataque, dejaron a Rusia inmovilizada y sin respuesta. Para los aliados el trabajo estaba hecho, sin pérdidas que lamentar y en tiempo record. 

Esta operación tiene varios metamensajes. El presidente Trump al iniciar su período presidencial amenazó con el retiro de los Estados Unidos de varios organismos internacionales, entre ellos la OTAN. Hasta el momento el mismo no se ha concretado, por el contrario, el ataque del pasado viernes se realizó con miembros de dicho organismo, lo cual pudiera interpretarse, como un cambio en la posición original y obviamente un acercamiento que pudiera fortalecer la presencia de los Estados Unidos en dicho Tratado. 

Otra actitud interesante es la del Reino Unido, quien está en ese proceso de transición denominado Brexit (salida de la Unión Europea) y sin embargo acompañó a los Estados Unidos en la incursión militar. El mensaje fue muy claro, por encima de acuerdos y tratados económicos, políticos, comerciales y financieros, existen razones que no dejan margen para la duda: la proliferación de armas químicas en manos de terroristas y enemigos de la civilización occidental son motivos suficientes para unirnos frente a un enemigo común. Recordemos, que la Gran Bretaña y sus ciudadanos han sido una de las mayores víctimas de los ataques terroristas. 

El mensaje de la personalidad del presidente Trump como republicano, conservador y empresario, pareciera ser muy claro: no es muy amigo de perder el tiempo en cosas que no le dejan un retorno, bien sea económicos, de seguridad nacional u honrar los acuerdos previos. Si bien es cierto que un país no se puede manejar como una empresa privada, también es cierto que tampoco se puede dirigir como una ONG. Hay momentos que el carácter y la razón tienen que imponerse. 

Los mensajes y consecuencias para América Latina y Venezuela son evidentes. El primero de ellos; por atender el problema de Siria, dejó de asistir (Donald Trumpo) a la Cumbre de Lima, enviando a su vicepresidente Mike Pence, quien lo hizo muy bien, pero es el vicepresidente. La no asistencia a dicha Cumbre del presidente Trump le restó brillo, además, los contactos bilaterales con algunos presidentes latinoamericanos, eran de suma importancia para cada uno de los países. Era la primera gira por la América del Sur del presidente de los Estados Unidos, por lo tanto era relevante. 

Por último, la decisión de atacar a Siria, a pesar de las amenazas de Rusia, tiene una lectura para nosotros los venezolanos. Siria, es un país importante y estratégico para la geopolítica rusa, tiene bases militares aerotransportadas con decenas de aviones y personal militar, asesora el Instituto de Investigaciones Científicas de las Fuerzas Armadas Siria, y si el presidente Al Assad ha venido ganando la guerra, es gracias a la intervención rusa. 

Comparando el grado de intervención rusa en Venezuela, ésta se reduce a la compra de armamento ruso, por el cual debemos unos cuantos millardos de dólares, y a su presencia en la explotación de petróleo en la faja bituminosa del Orinoco. !Ah! y en la asesoría tecnológica en materia de criptomonedas y otros temas. Más aún, los Estados Unidos han maniobrado en forma contundente, para que los rusos vendan a terceros el préstamo que tienen con garantía de las acciones de PDVSA en CITGO, ya que podrían ser propietarios de esa refinería en pleno corazón de los Estados Unidos en caso de no pago por Venezuela. 

En resumen, para los rusos no es comparable su interés en Siria y Venezuela, por lo tanto, el mensaje es para aquellos que creen, tanto gobierno como oposición, ante esta u otra crisis mayor que gravite sobre nosotros, que tanto los rusos como chinos se van rasgar las vestiduras por Venezuela, aplicarán aquella decisión gerencial fundamentada en “control de pérdidas” 

Venezuela como país, cada vez más, ha dejado de ser un negocio para los chinos y rusos, para convertirnos en una “cuenta por cobrar”, hoy día en calidad de mora. En este momento, ellos deben estar pensando en qué hacer para poder recuperar esas deudas, porque si algo tienen estos señores, es no 

interesarles el hambre, la miseria y la emigración del pueblo venezolano, al fin y al cabo, ellos hicieron lo mismo con sus pueblos. Su interés es recuperar su dinero y en el mejor de los casos, nosotros servir de pieza de negociación (además devaluados) dentro de un tablero de grandes ligas.

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