Antonio Ledezma en Bogotá: "Lo de Chávez es una neodictadura"
Escrito por El Tiempo / Revista Cambio   

Reunimos las declaraciones dadas por el Antonio Ledezma recientemente en Bogotá ante el diario El Tiempo en el cual aseguró que  "la de Chávez es una neodictadura, mientras que en  Cambio indicó que "en Venezuela funciona una dictadura con fachada de democracia"

El Tiempo:  "La de Chávez es una neodictadura"

Por Eduardo Soto GuerreroEDUARD SOTO GUERRERO

Ledezma arribó al lugar de la entrevista preocupado. Según él, el Gobierno acababa de allanar una casa de la juventud en un predio de la alcaldía metropolitana de la ciudad, como parte de las leyes que le han quitado enormes facultades a su cargo.
Pero así como el gobierno del presidente Hugo Chávez intenta arrinconar su gestión, al mismo tiempo crece su figura como la más visible de la oposición venezolana.

— ¿Por qué habla de una dictadura de Chávez?

— Porque cuando alguien controla el poder legislativo y el judicial, como está haciendo el presidente Chávez, estamos hablando de una neodictadura. No es la típica tiranía, ni ha habido un asalto. Pero si él hace aprobar leyes que constituyen un golpe a la Constitución, pues esto se configura.
Ahora, solo para hablar del referéndum del 2007, que prohibía la reelección indefinida y otras disposiciones, ha sido burlado, pues han aprobado de contrabando en la Asamblea Nacional los capítulos que no fueron aprobados entonces.
 

—Pero Chávez ha ganado casi todas las elecciones y tiene el favor popular.

— No hay que llamarse a engaños. Chávez organiza elecciones cuando le conviene. Le sirven para ufanarse cuando habla en la OEA o cuando le regala libros a Obama, para vender la imagen de que en Venezuela hay una democracia. Pero Chávez, así como convoca elecciones, también las suspende cuando no le son favorables. Y un dato: en Caracas hay un promedio de seis protestas diarias contra Chávez. Y las están reprimiendo.

Con la aprobación de la nueva ley del Distrito capital que le quita muchísimas facultades, ¿qué gobierna usted en Caracas?

— Estoy gobernando la esperanza de un pueblo. El presidente Chávez no puede desconocer mi legitimidad, pues más de 800 mil almas dieron su voto por mí en las urnas, y tengo la solidaridad de la mayoría de los alcaldes de Caracas. El presidente Chávez no puede desconocer que en las elecciones le ganamos en estados claves y muy importantes, y por eso quiere neutralizarnos al restarnos facultades. Es como si aquí el presidente Uribe le quisiera quitar facultades al alcalde (Samuel) Moreno por ser del Polo.

No es claro que la oposición esté lo suficientemente unida como para hacerle frente a Chávez. Parece polarizada.

— Debe quedar claro que nosotros no somos como el oficialismo que tiene un capataz como Chávez que ordena lo que hay que hacer. Estamos trabajando por un liderazgo colectivo con un alto sentido de la ética política. Esto no puede ser un torneo de insultos en el que Chávez es el malo y yo soy el bueno.

Pero eso no libra a la oposición de cometer errores.

— Porque es una suma de ideas. A veces cambiamos de caballo en mitad del río. Y los resultados en las elecciones pudieron ser mejores si hubiéramos tenido candidatos únicos en algunos lugares.

Con el exilio de Manuel Rosales en Lima, usted parece quedar como la voz más fuerte de la oposición. ¿Ya piensa en las presidenciales del 2012?

— Precisamente porque estamos trabajando en un liderazgo colectivo y en un sentido de la ética política no sería correcto anteponer mis proyectos personales.

Algunos líderes opositores han sido neutralizados a través de la apertura de procesos por corrupción. ¿No teme lo mismo?

— Debo decirle que tengo miedo, miedo de perder la libertad, de perder la democracia, por mi familia, de que mi país caiga en una tiranía. Pero también tengo claro que los venezolanos podemos aguantar muchas cosas, pero le aseguró que no estaremos por mucho tiempo con el rabo entre las piernas ni con miedo.

Uno de los argumentos del presidente Chávez es que la oposición organiza complots para matarlo.

— Ese es un disco rayado. Según Chávez ha habido 25 intentos de matarlo. El complot contra Chávez para que no fuera a la posesión del nuevo presidente de El Salvador fue que el presidente (Mauricio) Funes dijo que sus modelos eran Obama y Lula. Y en caso de que se llegue a dar un complot real en su contra nosotros seremos los primeros en rechazarlo.


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Cambio
Antonio Ledezma, alcalde de Caracas habla sobre el escenario electoral de Venezuela
 
Ya lo dijo Simón Bolívar: es peligroso que un gobernante se acostumbre a mandar y que un pueblo se acostumbre a obedecer. Esa es, también, la opinión de Antonio Ledezma, alcalde mayor de Caracas y -aunque no se muestre del todo a gusto con la idea- es uno de los rostros más visibles de la oposición en su país. Ledezma fue elegido en noviembre pasado, pero luego de varios decretos presidenciales, como la creación de un nuevo organismo capitalino nombrado directamente por el Presidente Hugo Chávez, recortaron sus competencias.



¿Cuáles son en este momento las funciones del alcalde de Caracas? ¿Qué puede hacer y qué no puede hacer?


— Hay algo muy importante que no nos pueden quitar: que es la legitimidad. Yo soy el alcalde designado por el voto popular. Cerca de 800.000 almas me acompañaron con su sufragio. Voy a seguir siendo un interlocutor válido de los caraqueños, voy a seguir siendo su vocero y defensor de la esperanza de los ciudadanos caraqueños. Con las competencias, todavía estamos en un limbo. Si allá se respetara la ley, ya hay competencias dadas por una ley, (...) que van desde aplicar políticas de seguridad, de salud, de educación, de orden público, de infraestructura, de recreación, de deporte, etc. Allí también quedan muy claras las fuentes de financiamiento, pero eso también está siendo burlado por el actual Gobierno. Se nos han arrebatado los recursos financieros, apenas vean los aportes que forman parte del porcentaje que deben entregar los municipios a la Alcaldía Metropolitana... Yo lo que le puedo decir es que, hagan lo que hagan, nosotros vamos a seguir defendiendo la legitimidad que me dio el pueblo y haciendo un esfuerzo titánico para mantener a flote la Alcaldía Metropolitana de Caracas. Pero hay una duda más trascendente: hay que preguntarnos si existe o no democracia en Venezuela. Siendo nosotros víctimas de este golpe al Estado de Derecho, tendríamos que comenzar por denunciar ante la comunidad internacional ¿que es lo que hago aquí en Colombia¿ que en Venezuela, el Presidente de la República, valiéndose de que controla el poder judicial y el poder legislativo, desarrolla todas estas arbitrariedades. No solo para violar la Constitución, sino para burlarse de la soberanía popular.



¿A que atribuye usted esta decisión del Gobierno Chávez?



Es propio del talante de Chávez, que no entiende, o que no quiere respetar, lo que dice la Constitución: que nuestro Estado es un Estado democrático, un Estado pluralista, que los gobernantes deben ser tolerantes. El Presidente de la República está llevándonos al pasado, porque lo que se está haciendo conmigo no es diferente a los atentados que se están cometiendo contra los gobernadores: les están quitando competencias, que les son otorgadas con rango de exclusivas porque así lo dice la Constitución.


Al Gobernador del Estado Táchira, por ejemplo, le acaban de arrebatar el manejo de carreteras; le quieren quitar la asignación de hospitales, y estamos hablando del estado fronterizo más importantes del país.


Al Gobernador del estado Zulia, que es el estado petrolero por excelencia de Venezuela, de un día para otro el Presidente ordenó que pelotones de la Fuerza Armada Nacional ocuparan el Puerto y el Aeropuerto de Maracaibo (la capital).


Lo mismo ocurrió en Puerto Cabello, una instalación ubicada en el estado Carabobo, el estado industrial más importante de Venezuela, donde ganó también la Alternativa Democrática. Al Gobernador del estado de Nueva Esparta, que es la zona turística de mayor significación en nuestro país, lo tienen acosado con todo tipo de infamias, de acosamientos.  Igual ocurre con el Gobernador de Miranda. Como usted ve, lo que se hace conmigo no es sino el desarrollo de un escalamiento autoritario de un Gobierno que quiere concentrar el poder en dos manos, que son las manos del presidente Chávez.



Siempre es complicado acusar de antidemocrático al Gobierno de Hugo Chávez porque el Presidente esgrime numerosas elecciones que ha realizado desde que tiene el poder...


— En Venezuela funciona una democracia con fachada de democracia. Un Gobierno que usa la fachada de democracia, que ha capturado las instituciones públicas, que las ha reducido a mamparas que el Presidente mueve a su antojo. Por eso vemos cómo este Presidente, por ejemplo, le da órdenes a la Fiscal del Ministerio Público para que persiga a los medios de comunicación; el Presidente le da órdenes a los parlamentarios para que produzcan leyes a la carrera, con las cuales se nos quitan los recursos. Por ejemplo, se tramitó una Ley de Transferencias, y resulta que oficinas, recursos que están indefinidos en esa ley, se nos están arrebatando con el argumento de que son recursos que estábamos administrando transitoriamente.


No debe ser muy complicado de entender que el 23 de noviembre se hizo una elección, y que ganamos los representantes de la oposición. A mí me eligió la mayoría de ciudadanos como alcalde de la ciudad de Caracas. Y unas semanas después el Presidente ordenó, por ejemplo, que se invadiera la oficina en la que yo despacharía como Alcalde. Ese despacho fue asaltado por un grupo armado, de gente encapuchada, con armas de fuego, disparando metralla, en la noche del 17 de enero. Y cuando nosotros pedimos explicación del Gobierno, nos dijeron ¿comenzando por el Presidente ¿que este es un problema laboral. Vaya usted a saber si, por ejemplo, los trabajadores de cualquier empresa de Bogota o de Medellín van a hacer protestas con metralletas de combate. Eso lo hace la guerrilla, los grupos irregulares, no trabajadores afiliados a un sindicato público o a una empresa privada.


No es cuestión de que se hagan las elecciones sino que se respeten los resultados. El Presidente se ufana en decir que aquí se ha roto un récord, porque Venezuela es el país donde se han hecho más consultas, más elecciones. Pero se hacen elecciones cuando a él le da la gana, y se suspenden también cuando a él le da la gana. Pero además, se desconocen los resultados. El Presidente de la República se burló de la decisión del pueblo, porque después de que se produjo el resultado electoral el 23 de noviembre del año pasado, le ordenó a la Comisión Nacional Electoral organizar a la carrera un referendo para plantear el tema de la reelección indefinida, cosa que ya había sido rechazada por el pueblo.


No conforme con eso, el Presidente usa el Parlamento que controla, y por eso ahí no hay democracia sino una 'neodictadura', porque no hay democracia en aquellos países donde el Presidente de la República controla el Parlamento y controla el Poder Judicial. El Presidente, por la vía legislativa, hace aprobar unas leyes para imponer las reformas que son rechazadas mayoritariamente por el pueblo en una consulta electoral.


¿Cómo queda la oposición con la salida del país de Manuel Rosales?
— No vamos a renunciar al escenario electoral. Hugo Chávez quiere seguir aparentando ante el mundo que tiene un país democrático y por eso necesita preservar esa ruta electoral, pero con una oposición menoscabada, menguada, debilitada, que no represente ningún riesgo para el Presidente de la República. Él sabe que nosotros somos capaces de derrotarlo, aún a pesar de nuestras propias equivocaciones. Por eso, en las gobernaciones le ganamos, en las alcaldías le ganamos. Los estados que perdimos fue porque no fuimos capaces de resolver diferencias como lo estamos haciendo ahora. Pero podemos rectificar. La ventaja de un liderazgo colectivo es que no dependemos de una sola persona. Nuestro liderazgo se finca en una sociedad democrática que es interactiva, que no acusa agotamiento, que se moviliza, que está decidida a defender su libertad; porque si a algo no quiere resignarse nuestro pueblo es a vivir con miedo.

Con Rosales afuera, se convierte usted en la voz más fuerte de la oposición en Venezuela...

Venezuela no necesita de una sola voz. Venezuela necesita de una gran coral, de un gran coro en el que se reúnan las mejores voces del país. Y las mejores voces del país están del lado de la democracia. Este no es un debate entre derecha e izquierda, entre liberales y neoliberales, imperialistas y antiimperialistas. Este es un debate entre los que estamos a favor de la democracia y de la libertad, y de los que están siendo manipulados para defender un proyecto desvencijado, que colapsó en Cuba, que fue sepultado por las ruinas del Muro de Berlín una vez que fue derrumbado. Nosotros queremos hablar de progreso, de una sociedad que se incorpore a un complejo escenario donde hay grandes escenarios de la tecnología, de la ciencia, de la inteligencia del ser humano.


— ¿Qué tanto 'chavismo' hay hoy en Venezuela?
— Yo diría que hay un chavismo decepcionado. Y a esa gente, que es a la que tenemos que llegarle con un mensaje alentador. Nosotros vamos a ser los defensores de esos sueños. Porque hay que reconocer que miles de mujeres y hombres, sobre todo de los sectores más pobres y de la clase media, apostaron al discurso redentor con el que el presidente Chávez levantó tanta expectativa. Al cabo de 10 años de gobierno, la gente concluye que el Presidente perdió la gran oportunidad de desempeñarse como el presidente de todos. Porque él ha debido actuar como el líder de la nación. El Presidente se ha dedicado a hacerle apología a la violencia, y los niños que tenían ocho años cuando el llegó al poder ya hoy son mujeres y hombres mayores de edad, que están agobiados de la verborrea virulenta. Allá hay una juventud mayoritaria que quiere pensar libremente, que quiere jugar, que quiere estudiar, que quiere crear, que quiere generar riqueza. Y hay miles de trabajadores que lo que quieren de nosotros es una oportunidad para ganarse la vida con dignidad, y que en vez de ser una carga para el Estado quieren ser un activo a favor del desarrollo armónico, social y económico que estamos obligados a cristalizar. Oportunidad que también desperdició Chávez cuando permitió que se fueran por los caminos de la corrupción más de 900.000 millones de dólares.

— 

¿Qué viene para usted? ¿Cree que viene un ataque de parte del Gobierno?
— En Venezuela todos estamos amenazados. Están amenazados los estudiantes, a quienes se les echa gas cuando salen a protestar cuando piden laboratorios equipados, cuando piden que se les mejore el monto de su beca, cuando requieren un presupuesto que haga posible que se cumpla cabalmente el régimen académico de cada Universidad. En Venezuela están amenazados los trabajadores, a los que se les está regateando su derecho a disfrutar de convenciones colectivas. En Venezuela están amenazados los pequeños comerciantes, los medianos empresarios, porque padecen una gran incertidumbre e inseguridad jurídica, porque allí el Presidente depende de cómo se levante, manda a cerrar una fábrica, manda a invadir una finca, y resulta que en esa finca están 100 cabezas de ganado que son el fruto del esfuerzo de muchos años de este comerciante. En Venezuela están amenazados los medios de comunicación. Hay libertad de expresión, pero ¿a qué precio se ejerce? Periodistas, que salen con un micrófono en la mano a hacer su trabajo y tienen que esquivar cabrillazos y hasta disparos. Ya no solamente andan con el micrófono, sino que tienen que salir con un chaleco antibalas. Editores a los que se les pretende intimidar cuando se les somete a una cacería como esta que está viviendo actualmente el señor (Guillermo) Zuloaga (Presidente de 'Globovisión'); medios de comunicación que por mantener una línea editorial crítica, como lo han hecho a lo largo y ancho de la historia de la democracia venezolana, se los censura y se llega al extremo de arrebatarles su licencia, como ocurrió con Radio Caracas Televisión, el medio más tradicional de Venezuela. Y, por supuesto, estamos amenazados los dirigentes políticos. El que no tenga miedo por su pellejo no puede tener miedo por la patria grande. Por eso yo no pienso en mi pellejo. Yo tengo miedo de perder la libertad. De perder la Democracia. Miedo de que mis hijos, de que los nietos, de que los niños de Venezuela no puedan crecer en un ambiente de libertad, de que no puedan desarrollar su imaginación, su creatividad, su personalidad. Eso es lo que está planteado en nuestro país.

Uno de los temas álgidos entre Colombia y Venezuela es la presunta presencia de guerrilleros de las Farc al otro lado de la frontera. ¿Usted qué tan sólidas considera que son estas afirmaciones?
— Todas esas conjeturas son consecuencia del padrinazgo que Chávez asumió, ante la comunidad internacional, de la guerrilla colombiana. Chávez ni siquiera disimuló. Cuando surgen este tipo de dudas, es porque el mismo Presidente ha dado pie para eso, lamentablemente.
El Presidente ha tolerado y ha auspiciado incluso que se le haga un monumento en una parroquia caraqueña al jefe guerrillero Marulanda. El Presidente le rindió honores al ex líder guerrillero que fue dado de baja en territorio ecuatoriano, a Raúl Reyes. Eso lo vio todo el mundo por televisión. El Presidente incluso estuvo a punto de desatar una confrontación con Colombia porque se empeñaba en que la guerrilla comenzara a disfrutar de un carácter beligerante. Cuando un Presidente dice que nuestro territorio colinda con la guerrilla colombiana, de una u otra forma se está vinculando y relacionando con estos grupos, que no solamente perturban a los ciudadanos que viven en Colombia, sino que también nos perturban a nosotros. Cada vez que las Fuerzas Armadas Colombianas empujan, el territorio de Venezuela se convierte en una suerte de aliviadero para todos estos grupos irregulares.

— 

¿Después de Chávez qué, o quién?
— Después de Chávez viene una mejor democracia, viene la igualdad de oportunidades, igualdad ante la justicia. Después de Chávez viene un desarrollo social que saque de la pobreza a miles de ciudadanos venezolanos que actualmente están excluidos. Después de Chávez, estamos conminados a recuperar la convivencia. Venezuela necesita concordia, necesita diálogo. En Venezuela tenemos que rehacer las instituciones públicas. Sin instituciones públicas no se podrá avanzar por la senda del progreso, que es lo que nosotros estamos aspirando. Para esto, no debemos depender de falsos Mesías, ni de mensajes providencialistas, ni de promesas que en realidad suenan como una epopeya. Eso parte de un proyecto de país, de un mensaje creíble que se corresponda con una propuesta realizable en el corto, mediano y largo plazo.
 

 
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