| Nelson Maldonado: El país es una mentira |
| Escrito por Víctor Maldonado C. | X: @vjmc |
La experiencia es el oráculo más certero. De allí que nuestro entrevistado haga gala de ser infalible en sus premoniciones. Muchas veces lo vimos en los últimos dos años advirtiendo pero también consolando. Allí donde se hacía notar la marca de la opresión gustaba de hacer presencia para denunciar y mostrar que los empresarios no son indiferentes al dolor nacional.
Allí donde hiciera falta armar un consenso o limar asperezas siempre se podía contar con su presencia, que por razones de tamaño y de la firmeza con que defiende sus argumentos, no puede pasar desapercibida. La valentía en su caso no es ausencia de temor, sino compromiso con una Venezuela que no puede dejarse arrebatar a la tiranía. No es que haya ausencia de miedos, sino exceso de hidalguía. Nelson Maldonado, capitán de la marina mercante, economista, aficionado muy disciplinado de la historia, dirigente empresarial y patrocinante de buenas obras comparte esta semana con nosotros en Desde la Cámara.— Víctor Maldonado (VM): Estamos en el segundo semestre del año 2009, para este momento y habiendo dirigido el sector del Comercio y los Servicios en los últimos dos años, cuál es tu valoración del país en estos momentos. — Nelson Maldonado (NM): El país es una mentira; Chávez se ha vuelto experto en ocultar la realidad nacional. No sabemos cómo anda la justicia, no tenemos cifras y no sabemos dónde estamos parados. Las cifras del gobierno son mentirosas, te pongo un ejemplo, el primer trimestre de este año, de acuerdo a lo procesado por los técnicos al directorio del Banco Central, mostraba un decrecimiento de al menos 0.8%, una recesión, y taumatúrgicamente salió del directorio un crecimiento positivo de 0.3%. Estoy seguro que si haces un análisis real, con instrumentos y personas que no estén sometidas a las presiones que viven los que recogen las encuestas y luego las analizan, el decrecimiento en Venezuela se acerca mucho a lo que estaban previendo todos los encuestadores que nos informan a nosotros. Venezuela se está convirtiendo en una ficción conveniente para el gobierno. Venezuela vive una mentira absoluta y estamos en una olla de presión que va a explotar en cualquier momento. Y ante ese desastre te encuentras al Presidente haciendo un papelón vergonzoso, rodeado de unos personajes que no son sino una partida de chulos, ufanándose de haberse paseado en la alfombra roja del festival de cine en Venecia; afortunadamente ya el país se está dando cuenta, sobre todo el país más pobre, con menos esperanza, se está dando cuenta que ese camino lo lleva es al desastre. — VM: ¿Por qué el gobierno “democrático” del presidente Chávez puede estar interesado en manejarse en un mundo de mentiras? ¿Cómo se va a comportar la realidad con un gobierno que se sustenta en la propaganda? — NM: Chávez es una persona totalmente ignorante de la realidad mundial. La verdad es que hasta hace poco más de diez años, cuando el ya estaba en sus cuarenta, nunca había estado fuera de Venezuela. Tal vez había estado una vez en una selva de Guatemala, y ahora cree que conoce el mundo, pero no conoce nada del mundo, no aprecia claramente sus relaciones causales, porque conocer a un país es atreverse a ir más allá del protocolo y las reservas presidenciales para conocer al pueblo y cómo viven sus clases medias y sus sectores populares. Chávez no conoce Cuba, porque un país no se puede conocer si llegas y te planifican todo, un pueblo hay que pasearlo, si conociera Cuba no dijera los disparates que dice de ella. Este poder que le llegó por obra y gracia del señor lo ha transformado en una persona que se cree capaz de prescindir de la experiencia y sustituirla por sus propios prejuicios. Si oyes al presidente Chávez en su programa, te das cuenta de que no sabe donde está parado. Tú no sabes lo que es el presidente, si es un militarista tipo Mussolini o tipo Hitler, o tipo Perón o sencillamente es un comunista, cualquiera puede opinar lo que quiera. Él tampoco lo sabe. — VM: La ignorancia a diferencia de la brutalidad es imperdonable. En un líder sugiere un desinterés criminal, sobre todo si su desconocimiento abarca las necesidades más elementales de los venezolanos. Hablando de ignorancia, ¿cuánto crees tú que conoce el presidente Chávez al país? — NM: Creo que el presidente nunca conoció a Venezuela, jamás la conoció, a él le interesa muy poco el país, está imbuido en la idea de ser el heredero de Castro o de las glorias que él supone en Bolívar, porque tampoco conoce a Bolívar. No tiene idea de lo que es Venezuela, entre otras cosas porque desde la rigidez del cuartel es imposible apreciar los matices de un país. Parte del problema de nuestros oficiales es que tienen una formación peripatética que los vuelve soñadores. Chávez es un tipo soñador que se dedicó a conspirar y a hacerse un mundo absolutamente ficticio, y se ha rodeado de gente de su absoluta confianza que tienen un denominador común: un bajo nivel de conocimiento de las cosas que les corresponde decidir, con un prejuicio muy similar al militarismo de los años 50, cuando se creía que bastaba con ser militar para resolver cualquier problema. — VM: Creo que has puesto el dedo en la llaga. La democracia hizo todo el esfuerzo para democratizar a sus fuerzas armadas, y sin embargo no encontró en ellas retribución ideológica. ¿En qué crees tú que fallamos como país con el sector militar?, porque lo cierto es que si haces un inventario de quiénes son los que están en los puestos del alto gobierno, buena parte de los que están allí son militares. — NM: Este es un gobierno absolutamente militar con algunas pinceladas de radicalismo de izquierda; En este país contamos por ejemplo con un Ministro de Sanidad que es militar y que en su vida había ido a un hospital. Por eso no debe extrañarnos que rápidamente haya convertido a los hospitales en un desastre, incluso en aquellos donde se habían hecho unas inversiones enormes. — VM: Insisto en el mismo problema. Este gobierno militar da una panorámica muy desalentadora del país. Ineficiencia, corrupción, irrespeto por la sociedad y un tufillo opresivo que no pueden disimular son parte de la mezcla. No tiene mucho sentido que una institución concebida para resguardar la soberanía y a quien se le entregan las armas de la República finalmente sea resuelta a través de una ecuación de prebendas, subsidios y regalos. ¿Será este el resultado de fallas estructurales en nuestra propuesta democrática, que nos impidió educar bien la institución militar o que no logramos tener una fuerza armada con principios y valores?, ¿qué crees tú que pasó allí? — NM: Creo que la inflación y el deterioro económico arrasaron al país. El descalabro económico de Venezuela se llevó por delante a esa clase profesional, la inflación fue creciendo y por supuesto la actualización de los salarios se fue quedando atrás. Entonces los militares vieron la posibilidad de resolver sus problemas asaltando el poder, como si fuera un botín de guerra. Ellos arrancaron por las malas los beneficios que supuestamente la democracia les negó. Al principio ellos justificaron esta nueva incursión con ideas aprendidas en la escuela militar, pero después la realidad de la vida los llevó al camino tortuoso del enriquecimiento y a pensar más en sus propias necesidades que en las del país. Pero hay en esta mezcla algo mucho más grave, el aporte de su absoluta y total ignorancia. Por otra parte, ellos ni siquiera se sienten aludidos cuando el país hace gala de esta crisis moral y el presidente decide que lo más conveniente es entregar actividades fundamentales de la República a los cubanos, quienes ahora controlan los puertos, la inmigración, y el servicio exterior. — VM: Tú descripción pinta un gobierno con obsesiones desmarcadas de la realidad. Por ejemplo, la economía nacional va al garete, sin dirección y con poco realismo, pensando en el usufructo de recursos ilimitados y cayendo en la tentación de una “neo-hegemonía imperialista” que nos carga encima la suerte de varios países latinoamericanos. — NM: Yo no creo que este sea un gobierno desinteresado, por el contrario es un gobierno interesado en controlar todo. Los que hemos estudiado la economía sabemos que toda esa disciplina reposa en el imperativo de la confianza. Y por décadas disfrutamos de tanta confianza en Venezuela que llegamos a perder de vista su necesidad. Un país no puede vivir con tanta prevención entre el gobierno y el mercado. Sabemos que el gobierno está interesado en acabar el aparato productivo venezolano y la única explicación que le doy a eso es que en el presidente han primado las enseñanzas comunistas asumidas además con la madurez de un preadolescente, creyendo que hay que destruir todo para hacer el nuevo hombre y una nueva economía y el país feliz, que es lo que han intentado en Cuba.
Fotografía y producción: : Yessenia Pérez Cuetos. Espacio de entrevistas y opinión de Víctor Maldonado C., director ejecutivo de La Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Caracas. Ha sido consultor para Ediciones Especiales del Grupo Editorial Producto y Consultor Asociado Externo de proyectos como Identificación de consensos en las políticas públicas orientadas al Combate de la Pobreza, con el Instituto de Investigaciones Sociales y Económicas de la Universidad Católica Andrés Bello y el USAID-ISPD. Es profesor de pregrado y postgrado en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y la Universidad Metropolitana. Maldonado es politólogo egresado de la Universidad Central de Venezuela con una maestría en Desarrollo Organizacional de la UCAB. Ha publicado trabajos en la revista Temas de Coyuntura del IIES UCAB, y es articulista especial de la Revista Dinero, y articulista semanal del Diario El Mundo, Diario Notitarde, Diario El Correo de Caroní y el Diario El Siglo. Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla |
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