¿Es una dictadura o qué?
Escrito por Emilio Nouel V. | @ENouelV   
Domingo, 19 de Marzo de 2017 09:53

altEl escritor español Javier Marías, hace unos días publicó un artículo en el que refería las preguntas que le hicieron unos periodistas norteamericanos sobre cómo reconocer al fascismo, dando por descontado que él tendría cierta experiencia en el asunto por haber vivido parte de su vida bajo el régimen de Franco.

 

Obviamente, los que lo interpelaban estaban preocupados por el futuro de EEUU con Trump, cuyas posturas públicas se asemejan mucho a las de gobernantes fascistas.

Aunque Marías díjo que compartía su inquietud, veía difícil que se instaurara un sistema de esa naturaleza en Norteamérica, sí señaló que en estos casosUno no puede llamar a alguien fascista hasta que haya demostrado serlo.  ¿cuándo se demuestra eso? ¿A partir de qué acción, o basta con las declaraciones, los síntomas? ¿Ha de iniciar una guerra o una persecución injustas, una matanza?”.

Me da pie lo dicho para traer a colación un debate que ha estado presente en nuestro país desde que arribó al poder el chavismo.

¿Es el actual régimen político venezolano una dictadura? ¿Fue dictatorial la conducta del gobierno chavista desde el principio? ¿A partir de qué momento dejó de ser democrático?  El variopinto movimiento chavista ¿es de naturaleza democrática o autoritaria?  ¿Es neofascista, comunista, militarista y/o populista?

No poca tinta se ha vertido sobre el tema. En el seno del chavismo no ha habido discusión al respecto. Es en la oposición donde más se ha hablado acerca del asunto.

Ciertamente, a mi juicio, la naturaleza, si se quiere, la esencia, del chavismo siempre ha sido la de un movimiento autoritario. Desde sus primeras manifestaciones públicas, ya se podía atisbar ese rasgo definitorio, aunque hubiese en su seno expresiones de sectores de izquierda democrática, incluso socialdemócratas.  

Otra cosa, por supuesto ligada a lo anterior, es la conducta gubernamental. Inicialmente, el chavismo se comportó los primeros años dentro de un marco hasta cierto punto, “democrático”, sin abandonar su retórica radical, ultranacionalista y con vocación totalitaria. En los hechos, nada ocurrió que pudiéramos afirmar que estábamos bajo una dictadura.

No obstante, los acontecimientos posteriores que todos conocemos y las acciones que adelantó el gobierno contra la oposición, fue paulatinamente cambiando el cuadro político.

La entrega a los cubanos fue un factor muy importante. Declararse oficialmente socialista fue otra vuelta de tuerca. La crispación política creciente, la acentuación de la polarización, el inicio de la demolición de las instituciones establecidas, los cambios de leyes y el acoso al sector económico privado nacional e internacional, fueron configurando otro entorno político y económico, que a pesar de que aun mantenía algunas formas democráticas, el hocico del autoritarismo se empezó a mostrar de manera más abierta.

¿Que tenemos hoy los venezolanos como establecimiento político?

La Constitución es letra muerta que el gobierno, a través del TSJ, interpreta de acuerdo con los intereses político-ideológicos de la oligarquía militar-cívica en el poder. En su abyección perruna, los tribunales están al servicio del Ejecutivo, nadie gana un juicio al Estado. ¿Cómo se puede llamar esto?

Qué decir de los presos políticos, a los que se le han violado sus derechos de manera grosera. Hay persecución política de la oposición, no hay debido proceso, no hay garantías. Los órganos de seguridad no acatan las pocas decisiones que algunos tribunales -la excepción de la regla- han decretado de excarcelación. Detenciones ilegales, torturas y vejaciones. Sus derechos humanos han sido pisoteados de la manera más vil. ¿Cómo se puede llamar esto?

El desconocimiento de la representación popular de la Asamblea Nacional y de sus atribuciones constitucionales, el atropello a diputados por parte de policías y guardias nacionales, y la suspensión de la entrega de fondos para su funcionamiento ¿Cómo podemos llamar esto?

El desconocimiento de sentencias de organismos internacionales de los Derechos humanos, a los que pertenece Venezuela, el desprecio por la normativa internacional  ¿cómo se puede llamar esto?

La militarización de la Administración Pública central y descentralizada, y esto es fácilmente comprobable en leyes y actos de gobierno que confieren, incluso en propiedad, a este sector, áreas productivas sin control de sus actividades por parte del poder civil.    

La suspensión sine die de las elecciones establecidas en la Constitución, el desconocimiento en la práctica del derecho a revocar a funcionarios públicos,

A pesar de la existencia de muy pocos medios libres e independientes, la hegemonía abrumadora gubernamental en este ámbito, con la censura y la autocensura, la utilización de los medios del Estado para adoctrinar, distorsionar la informacióny lavar el cerebro de los venezolanos. ¿Cómo debemos llamar eso?

El PSUV, por su parte, es un partido de pensamiento totalitario. Su ideología está recogida en sus documentos. Y allí está muy claro el tipo de sociedad que propugnan. Economía estatizada y colectivizada. Educación ideologizada. El individuo diluido en lo colectivo. Partido único. El modelo cubano, al calco.

Ante estos hechos, no aislados, sino recurrentes, sistemáticos ¿Se puede decir que estamos en una democracia?

No me cabe la menor duda de que los venezolanos estamos viviendo bajo una dictadura política, no en los términos tradicionales que conocimos, pero una dictadura al fin, de estos tiempos. Por supuesto, que esta dictadura o neodictadura, se conduce con métodos similares al fascismo y echa mano de la práctica populista.

Javier Marías dice en el artículo mencionado al comienzo de estas líneas que para calificar a alguien de fascista no conviene adelantarse, pero tampoco percatarse un poco tarde.  

En nuestro caso, quizás 10 años atrás no podía decirse que estábamos en dictadura. No se trata de un “déficit democrático”, concepto no aplicable, ni de un “retroceso democrático”. Hoy hay suficientes y palpables demostraciones, no digamos sólo de un pensamiento fascista-totalitario y militarista del partido de gobierno, sino también de acciones concretas, propias de un régimen político, que en los hechos es arbitrario, inconstitucional, tiránico y, en fin, dictatorial.  

No extrañe entonces que desde la OEA y otros organismos internacionales se pida sanciones contra el gobierno de Venezuela, por ser considerado una dictadura.

 

 


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