¿Nuevo esquema cambiario o más de lo mismo?
Escrito por Douglas C. Ramírez Vera   
Jueves, 30 de Marzo de 2017 00:02

altSi usted  hace lo mismo y vuelve a insistir en hacer lo mismo, es imposible que obtenga resultados diferentes.

Esa es la historia de las acciones del gobierno en la economía que han conducido a la situación de desastre en la que estamos actualmente.

En el período en que el país contó con los más altos ingresos petroleros se tuvo el mayor déficit del saldo de la balanza de pagos, ¡de toda su historia! Esto pudo ser ocultado un tiempo, por los altísimos ingresos crecientes que tuvo el país desde 1998 hasta el 2008, cuando empieza la caída de precios del petróleo en el mercado mundial, ya esto no lo pudo esconder. El gobierno en vez de cambiar sus acciones ante el fin de la época de las vacas gordas, siguió gastando lo mismo que en la época de las vacas flacas.

La realidad presente es muy simple, el Gobierno de Venezuela en su cronograma de pago debía cancelar este año 2017 unos 9 mil 150 millones de dólares que vencen en abril y noviembre. El gobierno ofreció un canje de deuda que vencía el 2017 y trasladar el pago para el 2021, este canje fracasó. El gobierno realizó una nueva oferta y ofreció mejores condiciones para la sustitución de deuda pero redujo el plazo al 2020 y ofreció una mayor rentabilidad para hacerlos más atractivos,  su meta era sustituir al menos el 50% del total de bonos. El resultado que logró fue sustituir el 31,4% de los bonos que vencen en abril, y el 45,3% de los bonos que vencen en noviembre. En promedio logró sustituir el 41% del total de bonos que vencen el 2017. De todas formas debe pagar en vencimiento de deuda el 2017 un monto de $5.422.050.000 dólares. En cuanto a las  importaciones, Venezuela requiere importar en bienes y servicios como mínimo unos 9 mil millones de dólares (que son fundamentalmente alimentos) y pagar más de 2 mil millones de dólares para mantener operativa la industria petrolera. En total el país necesita pagar, para subsistir con lo mínimo en el 2017, más de 16 mil 500 millones de dólares. Nótese que en estos egresos en divisas no se incluye la importación de medicinas.

Ahora veamos los ingresos. Venezuela por exportaciones petroleras (sin descontar costos operativos de producción) podrá exportar en el mejor de los casos 8 mil 300 millones de dólares con un mercado petrolero en declive en precios,  el resto de las exportaciones sumarán alrededor de unos 650 millones de dólares, eso significa como máximo unos 9 mil millones de dólares por exportaciones en el 2017. Si vamos por las reservas internacionales, a marzo del 2017 quedan en el Banco Central de Venezuela 10 mil 412 millones de dólares (que incluyen oro y divisas) de ese total quedan como unos 1 mil 300 millones de reservas operativas. Si solamente sumamos las divisas entre exportaciones y reservas operativas nos suman 10 mil 300 millones de dólares.

Si tiramos la línea entre egresos e ingresos nos da que tenemos que pagar unos 16 mil 500 millones de dólares y solamente tendremos 10 mil 300 millones de dólares en el 2017. Hay una necesidad de financiamiento de 6 mil 200 millones de dólares. ¿De dónde puede salir ese diferencial? Una vía es tener unos nuevos préstamos, pero por la situación de ilegalidad del gobierno al desconocer la Asamblea Nacional,  los mercados financieros no le van a dar nuevas líneas de crédito. Solo le queda vender el oro monetario, con lo cual conduce más rápidamente a una situación de insolvencia al país. Pero esto lo saben todas las clasificadoras de riesgo y lo saben todas las entidades financieras bilaterales y multilaterales. Por lo cual el gobierno venezolano ha incrementado el  riesgo país y por tanto el costo financiero de cualquier instrumento de deuda colocada en los mercados financieros por parte de Venezuela. Por el incremento de la probabilidad de no pago en el corto plazo, lo que técnicamente se llama default.

El neo esquema cambiario propuesto de nuevo por el gobierno repite las mismas formulas probadas, no genera nuevas prácticas, ni conduce a mágicos resultados. El país está en una situación que requiere ir, lo más pronto posible al financiamiento de la banca multilateral y a un tipo de cambio flotante y unificado. El diagnóstico es evidente pero esto contradice el desgastado discurso ideologizado del fracasado socialismo del siglo XXI, el legado del presidente difunto está tan enterrado como el mismo, ¡él ya no volverá! Quienes lo sustituyeron en el poder, dilapidaron el capital político heredado.

El gobierno quiere huir hacia adelante, pero solo le queda al frente un precipicio y a él, lamentablemente, nos conduce.


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