¡Corre que llegó la leche!
Ángel Arellano (periodista)

¡Corre que llegó la leche!
Al salir de una larga clase que se prolongó hasta las 12:30m en la USM, paso por un supermercado pequeño, corriente. Debía buscar algunos duraznos para cumplir con el encargo previo.
Ahí los vi. Sonrientes. Nuevos. Blancos. Con letras azules y el dibujo de un andinito que auspiciaba la frase: “Don Pedrito”.
Leí el empaque. No decía leche. Ya no hay leche en Venezuela. Ese producto se esfumó para nunca volver. Las exclusivas ocasiones en las que usted encuentra leche líquida es en la crónica roja de la prensa escrita, con ocasión de una riña o trifulca en plena cola para comprar ese producto que antes era uno más del montón y ahora terminó siendo divino, casi santo.
La empresa resolvió bautizar a “Don Pedrito” como “bebida láctea enriquecida”. No le puso “leche”, aunque lo sea Es una “bebida láctea enriquecida”: distinto nombre, distinto apellido. Por tanto, no es un producto regulado, ni cuenta con la venia del “precio justo” que mienta el gobierno cada vez que algo cuesta más de lo que habían prometido a los pobres en el ínterin de las expropiaciones y destrucción del sistema productivo.
La leche es un producto regulado, todo lo que regula el gobierno se acaba, se convierte en mito. Hace años que no veía un litro de leche en el estante de un abasto. Tanto así que lo había olvidado y creí que era ficción. Algún sueño abstracto de media noche, entre delirios sobre la Venezuela que quiero y la Venezuela que tengo.
El “precio justo” del litro de leche es poco más de 7 bolívares. Pero un momento. Detente. Esto no es “leche”, es “bebida láctea enriquecida”. Y aunque sepa igual, se vea igual, vista el mismo empaque y tenga todo parecido, tiene un diferencial sumamente importante: su precio es 25 Bs.
Quedaban pocas. Dos por persona. Por algún extraño hecho del universo la cajera se apiadó de mis ojos saltones y dirigió cual sargento en la fila: “Señora, usted, la que está antes del muchacho. Como son dos por persona, y usted no lleva, por favor tome dos y él se las paga. Así se lleva cuatro. ¿Verdad chamo?”.
Mayor sorpresa. Afirmé y saqué de la cartera 100 Bs. Cancelé, agradecí y me fui. Por cierto que en agosto de 2014 el país cuenta con 909,5 millones piezas de billetes de 100 Bs., contrastando con los 492 millones billetes de este tipo que hubo en enero de 2013. Casi se ha doblado la impresión de estos billetes por parte del Banco Central con la finalidad de subsidiar el gasto del gobierno e incrementar la inflación. El bolívar más fuerte de todos (cien mil de los de antes), que entró en vigencia en 2008, luce como el más débil apenas seis años después. Ni el cardenalito grabado en su reverso lo ha hecho volar hacia tierras de prosperidad.
Subí al auto, abrí un envase y lo tomé de un solo trago, sin cuidado ni descanso, hasta la última gota. No importó que estuviera a minutos del almuerzo, ni que pasara algún momento inmóvil superando el espasmo de ingerir un litro de leche sin pestañear. Era leche. ¡Por Dios santo! Leche. No lo hacía desde hace ya tanto que se me había olvidado, borrado del disco duro, engavetado en algún rincón.
Pensé… ¿A eso llegamos como nación? ¿Es ése el sentimiento de satisfacción humana, de realización, de superación individual al que puedo aspirar en la Venezuela de hoy? ¿Un litro de leche?
Así está esto. Entre la nostalgia del país fuimos y la vergüenza de lo que hoy somos.
Pero la historia cambiará, y para eso, nosotros. Todos.
Dijo Jorge Mario Bergoglio mucho antes de ser el Papa Francisco: “La Patria es un don, la Nación una tarea.
Ángel Arellano
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altAl salir de una larga clase que se prolongó hasta las 12:30m en la USM, paso por un supermercado pequeño, corriente.

 
Dejar intactas las causas justifica el Modelo Económico
Rafael González

altAnte el escenario de recesión económica, aceleración de la inflación y aumento de la escasez, la respuesta del Gobierno es más de lo mismo.

 
Ingresos devaluados y total incertidumbre
William Peña (periodista)

altLos ingresos del sector de las telecomunicaciones en el segundo trimestre del año, liberados recientemente por el regulador Conatel, dan cuenta de una realidad aplastante

 
Quien debe sacudirse es el propio Nicolás
Nota de Prensa

Luis Barragán
Quien debe sacudirse es el propio Nicolás
“Maduro apela a cualesquiera eufemismos para correr la arruga, difiriendo el reemplazo del gabinete a la vez que las medidas policiales del consumo popular con las que perennemente nos amenaza, pero quien debe sacudirse es él mismo, yéndose del poder para facilitar el proceso democrático de reconstrucción nacional”, aseveró el diputado opositor Luis Barragán.
“La década y media de un mismo gobierno, se ha caracterizado por centenares de ministros y viceministros que nos han dejado el terrible testimonio de la indolencia, ineficacia, corrupción e incompetencia ahora desbordadas. Demasiado tiempo ha pasado para la sustitución del gabinete que, junto a Maduro, ha desabastecido al país, hundido nuestras industrias y batido el récord de los homicidios callejeros, evidenciando la inocultable pugna de camarillas que luchan por imponerse procurando sortearse los privilegios del poder. Ni siquiera pueden actualizar el gabinete ejecutivo, aunque ya no se trata de cambiar a Ramírez, a Torres o a Chacón, sino al mismo que los nombra y la propia Constitución de la República establece las soluciones necesarias”.
Indicó el diputado Barragán, integrante de la Movida Parlamentaria, que el día 27 de los corrientes, la Comisión Permanente de Finanzas aprobó 17 solicitudes de créditos adicionales que someterá a la consideración de la Comisión Delegada: “Nuevamente, despojada de las presidencias de las comisiones permanentes, la oposición estará ausente de la Comisión Delegada de la Asamblea Nacional que sesionará para la acostumbrada y obediente aprobación de los créditos que les ordena Miraflores votar sin chistar. Otra vez, evadirán  los gravísimos problemas del país, porque la bancada oficialista siempre ha tenido miedo de debatirlos con la franqueza que la crisis impone”.
Finalmente insistió en el problema del control de consumo que pretende el régimen: “El fundamentalismo ideológico y político apunta a una suerte de califato biométrico que dejará en pañales a la famosa Lista Tascón y las otras elaboradas sucesivamente. Sin embargo, el pueblo ciudadano rechaza la pretensión de ejercer tamaños controles que sólo facilitarán  y tecnificarán la persecución,  incurriendo el gobierno en una monumental inversión que mejor destino tendría sería ayudar a la  producción agropecuaria y agroindustrial”.

alt“Maduro apela a cualesquiera eufemismos para correr la arruga, difiriendo el reemplazo del gabinete a la vez que las medidas policiales del consumo popular

 
Infames
Lorenzo Figallo Calzadilla

altEl presidente y vicepresidente tienen una ausencia absoluta de autocrítica. Solo se relacionan con asesores, aduladores y militares de alto rango

 
Internet Governance Forum: Día Cero
Iván R. Méndez

alt(Especial desde Estambul). Hoy fue el día cero del Foro de Gobernanza de Internet (IGF), una jornada de Intercambio en el programa sobre "Liderazgo Colaborativo sobre la Participación de Múltiples Interesados”

 
Arenas borrascosas: "no tenemos estrategia"
José Rafael Revenga (consultor)

altEl lunes 25.08 pasado Il Tempo de Italia titula: "Il Papa en el mirino dei fondamentalisti islamici." [Es decir: El Papa en la mira de los fundamentalistas islamicos].

 
El remate de la faena
Fernando Luis Egaña

El remate de la faena
Fernando Luis Egaña
El sucesor no ha perdido tiempo en continuar la faena destructiva del predecesor. Y tanto es así, que ya Venezuela está a punto de convertirse en un país importador de petróleo. Cuando el predecesor llegó al poder, nuestro país era el exportador petrolero más reconocido e importante del hemisferio occidental, y ahora, casi 16 años después, se nos ha transmutado en importador. Ya lo somos de distintos productos petroleros y ahora, muy probablemente, en importador de crudos.
Y eso lo que significa es la progresiva destrucción de la economía petrolera de Venezuela. Vale decir, del conjunto de la economía. Vale decir, del conjunto del país. Vale decir, de la Venezuela de lucha y trabajo, que es la abrumadora mayoría de los venezolanos. Porque hay un grupete de jerarcas y asociados de la hegemonía roja que se han hecho billonarios o trillonarios a costa de esa destrucción. Y en ese particular latrocinio, el sucesor tampoco pierde tiempo en continuar la faena del predecesor.
O deberá decirse, los sucesores, porque el poder establecido se encuentra diversificado en ramales o carteles, cada uno vas voraz que el otro, en cuanto al afán de control y depredación de los recursos disponibles, en especial si se trata de divisas. Porque no nos confundamos. Los conflictos internos del oficialismo no son por razones ideológicas o por criterios de pragmatismo u ortodoxia. No. Son por el apoderamiento de los dólares. De los que da el petróleo, de los que la deuda, de los que dan los chinos, de los que sean.
La faena destructiva del siglo XXI es extensa y profunda. No ha dejado hueso sano. Ni en las instituciones del Estado, pulverizadas por el tribalismo. Ni en la economía productiva, golpeada sin misericordia. Ni en la convivencia social, erosionada por una violencia criminal que nos sitúa en los primeros lugares entre las naciones más violentas del plantea. Si eso no es faena destructiva, nada lo es.
Y ahora la hegemonía va por el remate. Por la embestida. Por la ultimación. Ante el agravamiento colosal de la crisis, sus jerarcas están dedicados a rematar todo lo que puedan. Por eso la justa percepción de que nada funciona, de que todo falta, de que el país es un caos sin orillas. Pero ojo, el remate de la faena pueda extenderse en el tiempo. Si no hay alternativa sólida que le enfrente y supere, el remate seguirá en lo suyo.  Y eso es lo que no debe pasar.
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altEl sucesor no ha perdido tiempo en continuar la faena destructiva del predecesor. Y tanto es así, que ya Venezuela está a punto de convertirse

 
Sin dar pie con bola
Víctor Maldonado C.

Sin dar pie con bola
Por: Víctor Maldonado C.
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Una de las conferencias más notables de Antonio Cova era la que dedicaba a la “ainstrumentalidad del venezolano”. Para el notable sociólogo había una especie de tara en el hacer venezolano que le impedía conectar el conocimiento de un problema con su solución. Eso hacía de cualquier crisis un episodio de telenovela. Mucha preocupación, algo de drama, un toquecito de alguna teoría paranoica de la conspiración, pero a la hora de intentar un desenlace apropiado, allí poníamos la torta. La explicación era, a los ojos del viejo profesor, muy sencilla. Nos falta esa relación racional que se tiene que dar entre medios y fines; entre lo que tenemos que resolver y los cómo que tenemos a la disposición, ocasionando una parálisis que no tiene otra resolución que el agravamiento del problema. La pregunta que queda en el aire es ¿por qué?
El querido maestro murió antes de poder comprobar que la perfección de su hipótesis iba a ser este socialismo del siglo XXI. El solía decir que si este régimen tenía éxito había que hacer una inmensa hoguera con los libros de economía, sociología, psicología e historia. Porque era absolutamente imposible que una propuesta tan descocada pudiese ser efectiva. Pero lamentablemente no vivió lo suficiente para apreciar la crisis terminal del modelo, y la previsible reacción del grupo que está al frente del gobierno: incapaces de dar pie con bola. Incapaces de leer la realidad tal y como es. Incapaces de tomar decisiones apropiadas. Incapaces de pasar de la preocupación a la ocupación. Incapaces de preguntarse si lo que están haciendo tiene algo que ver con aquello que les preocupa.
Extraña, empero, tanta incapacidad concentrada, pero eso es lo que dicen los resultados. Hay al parecer un abismo entre los deseos y los resultados, una desviación misticista que los condena al fracaso por más esfuerzo que hagan para presentarlo como parte de una revolución condenada al éxito. ¿Alguien recuerda el originario "Plan Patria"? ¿Alguien tiene alguna referencia de los "Fundos Zamoranos"? ¿Alguien puede dar cuenta de lo que hicieron con casi 5 millones de hectáreas de tierra productiva expropiada a sus legítimos dueños? ¿O las cementeras y el complejo siderúrgico? ¿O qué utilidad social tangible tienen los satélites? Podríamos llenar miles de cuartillas con planes devenidos en silencios y fracasos mantenidos en secreto.
Pero esto no es todo. A la incapacidad tangible se le tiene que sumar el yerro constante al tratar de resolver problemas. Porque no solamente han demostrado una muy mala capacidad diagnóstica sino que las soluciones que proponen son peores que lo que intentan resolver. Baste decir que los controles económicos fueron invocados para asegurar la autonomía estratégica del Estado así como garantizar la soberanía alimentaria, la estabilidad de la moneda y la fortaleza de las reservas internacionales. Los resultados en términos de escasez, inflación, caída de las reservas y debilidad soberana no pueden ser peores. La realidad muestra, por tanto, que esas soluciones no resolvieron nada. Empeoraron todo, y además fueron el argumento y la oportunidad perfecta para la corrupción y el surgimiento de nuevos grupos económicos, mafiosos y bastardos en sus orígenes, pero que tienen una casi infinita capacidad de compra y de extorsión. La degradación de CADIVI explica en mucho esas oscuras compras de medios de comunicación y las consecuencias en términos de persecución política y deterioro de la libertad de expresión. Se aprovechan las oportunidades políticas, pero no para resolver los problemas sino para sacar ventajas.
Algunos sostienen que eso es lo que ellos verdaderamente quieren. No dejan de tener razón. El grupo que esta en el poder no gobierna sino que intenta mantenerse en el poder para resguardar sus ilegítimos privilegios. Pero esa intención debe cruzarse con la necesidad de dar señales de poder resolver los problemas que, por cierto, ellos mismos han creado. Sin embargo, no pueden. Las dos racionalidades se contradicen y pugnan por imponerse. Y mientras tanto, lucen como "socialistas angustiados" tratando de lidiar con ese mar de contradicciones que son ellos mismos. Tratemos de buscarles algún sentido a esta tragedia.
A este arquetipo vernáculo del “socialista angustiado” hace falta explicarlo en relación con sus autoengaños. La primera mentira endógena tiene que ver la falsa imagen que tiene de sí mismo. En parte heroica y en parte pendenciera. En parte comprometida con el proceso y en parte interesada en quedarse con su tajada. En parte audaz y en parte cobarde. En parte humanista y en parte cruel y despiadada. La segunda mentira endógena es la supuesta esperanza en “el hombre nuevo” resignado y disciplinado. Es haberse creído el eslogan popularizado por Lina Ron que decía “con hambre y sin empleo con Chávez me resteo”. Ese hombre nuevo nunca cuajó, y mientras llegaba del más allá, esta revolución se dedicó a la extorsión del populismo y al chantaje de la demagogia, reforzadas ambas por las amenazas de un gobierno que supuestamente lo sabe todo, lo controla todo. La tercera mentira endógena es la capacidad de realización del gobierno socialista. Es pretender que decretos habilitantes y frases autoritarias o mayestáticas eran suficientes para transformar la realidad. Que no hace falta hacer seguimiento porque en eso consiste el heroico compromiso revolucionario y la virtud del hombre nuevo. Es la apuesta ingenua a que ese “si mi comandante en jefe” que era declarado con tanta parsimonia no escondía una carcajada que resonaba entre pecho y espalda. La cuarta mentira endógena es pretender que gobernar es salir en cadena. Es haberse creído la farsa del espectáculo montado para que la gente crea que aquí hay gobierno que opera con la misma intensidad todo el tiempo. La quinta mentira endógena es pretender que todo se resuelve a “realazolimpio”, evitando por tanto toda la complejidad que supone el manejo eficaz de las burocracias y el talento humano. Por lo visto para este castro-comunismo “real mata experticia técnica”. Para ellos la lealtad –heroica y romántica- es más que suficiente para manejar una refinería, una acería, un complejo cementero, un hospital o un ministerio.
El grupo enquistado en el poder presume de su ignorancia con una desfachatez que intentan compensar con un presupuesto supuestamente infinito. La sexta mentira endógena es creer que lo que no saben ellos lo saben los “asesores cubanos”. Que Fidel es un sabio mitológico, Raúl su sumo sacerdote, y cualquier miembro del partido comunista cubano está facultado para casi cualquier cosa. El “vivo-pendejo” venezolano canta loas a la solidaridad de los pueblos que mueve a los cubanos, mientras los cubanos cuentan los reales mientras inventan todos los días un negocio que sirva para esquilmarnos más.
Pero hay un detalle que salta a la vista: el problema de los cubanos no es el problema de los gobernantes venezolanos, y mucho menos el que aqueja a los venezolanos. Hay un cruce de racionalidades que terminamos pagando los ciudadanos. A los cubanos les interesan los dólares que requieren para mantener a flote su régimen. Al régimen de Maduro le interesa mantenerse en el poder, lo que no conseguirán si siguen priorizando los intereses de los cubanos. Y a los venezolanos nos interesa nuestra propia prosperidad, pero para lograrla tienen que quitarse de encima esa coalición castro-socialista que nos está dejando secos. Claro, nadie dice cuales son sus verdaderas intenciones. Todos fingen un ron en una telenovela romántica desbordada por el amor, la solidaridad y la patria grande.
En suma, la telenovela venezolana llamada Socialismo del Siglo XXI, en su segunda temporada es la exacerbación de la “ainstrumentalidad” advertida por el prof. Antonio Cova. No hay consumación posible a la trama, simplemente porque los autores no saben, no quieren, no pueden, no deben. Y para colmo se resisten a cambiar el libreto o contratar otros libretistas. Por eso este clímax cansón en el que todos los días avisan que “ahora si vamos a decidir”, “ahora, en un rato, vamos a dar unos anuncios muy importantes”, sin que ocurra ninguna otra cosa que esa sensación social de que el abismo esta allí mismito y que la colisión es inminente.

altUna de las conferencias más notables de Antonio Cova era la que dedicaba a la “ainstrumentalidad del venezolano”. Para el notable sociólogo había una especie de tara

 
El sector privado es la clave
Oswaldo Álvarez Paz (abogado)

DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz
EL SECTOR PRIVADO ES LA CLAVE
Confiar en la gente es fundamental para afrontar la crisis actual. Es la única posibilidad de revertir hacia lo positivo las negativas tendencias del presente. No olvidemos que los países nunca tocan fondo. Igual que las personas. La diferencia es que éstas mueren y termina su ciclo, mientras que los países sólo detienen su caída cuando las cosas que se hacen mal empiezan a hacerse bien. Entonces, hasta por efecto rebote, podríamos afirmar que tocamos fondo y empezamos la recuperación.
Cuando hablo de la gente me refiero a las personas naturales y también jurídicas que se organizan en empresas para hacer más rentables sus esfuerzos y más productivos para terceros los resultados. Tengo mucha fe en la capacidad de trabajo del venezolano y en el empuje de lo que va quedando del mundo empresarial. Un verdadero gobierno patriota, cada día desconfío más de la palabra, tendría que confiar en el empresariado y entregarle con máximo apoyo, la responsabilidad del manejo económico de la república. El desastre actual tiene que reforzar en los políticos de todas las tendencias e ideologías, la convicción de que el camino es liberalizar al máximo la economía, apoyar legal y financieramente al aparato productivo en todos sus niveles y darle una orientación externa, hacia las exportaciones, en contra vía de todo cuanto sucede en este momento.
Mientras más profundizo la visión sobre la realidad de otros países, más llegó a la conclusión sobre la necesidad de abandonar prejuicios ideológicos del pasado. Simplemente hay esquemas y políticas que funcionan y otras que no funcionan. Hoy el mercado sigue siendo insuperado e insuperable instrumento para crear y distribuir riqueza. Por supuesto, mercado y estado no son excluyentes. Se complementan gracias a normas sabias y estables dictadas por el mismo estado, quien tiene que ser el primero en someterse a ellas. Muerte a su intervención arbitraria y caprichosa. Vida eterna a los productores de la ciudad y el campo, a la industria y al comercio y los servicios. El cambio es urgente.
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altConfiar en la gente es fundamental para afrontar la crisis actual. Es la única posibilidad de revertir hacia lo positivo las negativas tendencias

 
Del califato biométrico
Luis Barragán (Diputado AN)

Del califato biométrico
Luis Barragán
Los controles biométricos dejan atrás el rústico y cotidiano cartón de racionamiento, acarreando una extraordinaria inversión, la que muy bien convendría destinar al aumento de la producción agropecuaria y agroindustrial para saciar el hambre de la población. Portadores de la cédula de identidad más insegura del mundo, susceptible de una rápida falsificación, mientras que otros países formalmente más pobres la exhiben con el blindaje adicional que autoriza un chip, el gobierno venezolano se atreve al masivo ensayo tecnológico, aunque en forma titubeante y temerosa de lo que puede convertirse en un genial negocio para sus implementadores.
Huérfano de toda explicación, Nicolás Maduro asegura que la población aplaudirá la ocurrencia.  Por menos que eso, las consabidas y hasta artesanales listas, añadida la que prohíben a numerosos ciudadanos abordar un avión de la empresa no tan obviamente aérea del Estado, pues, igualmente sirve para proyectos que muy poco tienen que abonar a su objeto social, llevan a la sistemática persecución de toda disidencia, por ligera que sea.
Lo peor es que el oficialismo alega que, tales controles, aseguran la justicia social partiendo de la premisa de la venezolanísima estantería hogareña repleta de comida, medicamentos, detergentes, papel higiénico, etc. La engañifa gubernamental parte de sus propios gabinetes, a juzgar por el presupuesto público anual y ordinario que dibuja los excesos en el consumo doméstico, definitivamente impensables para el más común de los mortales: por ejemplo, la norma legal, porque el presupuesto es una ley como la que más, autoriza el empleo de champú por cada cuatro o cinco minutos en la casa presidencial, consecuente con la astronómica cifra mensual que comporta el rubro en bolívares constantes y sonantes.
Ya es demasiado evidente que se trata de un burdo y eficaz mecanismo de control, automatizador del acoso y de la sanción que espera por todos, menos por los que gozan el poder. Lejos de realizar la justicia social, la envilece, la distorsiona, la pulveriza, la tergiversa y la desprestigia como una aspiración legítima, falseando el lenguaje hasta la saciedad del morbo convertido en una banalidad. Interesa y conviene al califato imperante, desesperado por actualizar el soporte tecnológico de un integrismo o fundamentalismo político e ideológico que aún pugna por ingresar al universo mágico-religioso de sus mejores empeños. Sin embargo, todavía no prende lo suficiente el culto al extinto presidente, quemando inútilmente los inciensos en el curso de las realidades insobornables.
Cualesquiera diligencias necesarias ante el Estado, incluye una carga parafiscal: debemos llevar nuestros legajos fotocopiados para diligenciar el derecho de frente o probar otras circunstancias de las que creemos ya está lo suficientemente enterado, condenados a la consignación documental de siempre, pero ésta vez la capta-huellas insurge  con una jerarquía que ya sospechábamos, a la espera del control de retina u otros que pueden incursionar hasta en los olores.  La literal cacería comenzará por la boca, no bastando por la que habla sino por la que come: el califato estomacal al que poco le importará la faceta intestinal, como una audaz e inédita contribución al historial totalitario del mundo.
@LuisBarraganJ

altLos controles biométricos dejan atrás el rústico y cotidiano cartón de racionamiento, acarreando una extraordinaria inversión, la que muy bien convendría

 
Dialéctica de la barbarie
Antonio Sánchez García (historiador)

alt“Resistir: es un llamado imperativo a la inteligencia y una conminación a los intelectuales, en todo lugar y en toda circunstancia, particularmente bajo el reinado de la barbarie.

 
Sistema biométrico o capta huellas
Luis Fuenmayor Toro

altNadie en su sano juicio, a menos que sea del gobierno “humanista” actual, puede estar de acuerdo en limitar las compras cotidianas que realizan 28 millones de venezolanos,

 
El "Cronista de Valencia"
Fernando Facchin B. (abogado)

altEl nombramiento de Cronista debe recaer sobre persona de honorabilidad probada y que se hayan distinguido por su labor de estudio

 
Cámara de Caracas recibe postulaciones de su Concurso de Periodismo hasta octubre
Nota de Prensa

altLa Cámara de Comercio Industria y Servicios de Caracas notifica que ya están abiertas las postulaciones a su concurso anual "Caracas a través de la mirada del periodismo", evento que se realiza desde hace diez años

 
El oportunismo, enfermedad infantil del oposicionismo
Antonio Sánchez García (historiador)

altParece un chiste freudiano, por lo revelador. Invito a un destacado sociólogo a acompañarnos en una tarea de asesoría política y me replica: "¿Yo, asesor? No, mi pana, yo de ministro no bajo…".

 

Su opinión

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